Ramificaciones andaluzas en la desarticulación de uno de los principales entramados criminales de banca clandestina a nivel internacional

De las 17 personas detenidas en Bélgica y España, 15 han ingresado en prisión acusadas de pertenecer a organización criminal y blanqueo de capitales
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La Policía Nacional ha informado de la desarticulación de una trama internacional que actuaba como una banca clandestina. La operación se ha desarrollado en colaboración con Europol (europol.europa.eu), y entre las localizaciones donde se han detenido a los miembros de la organización se encuentran las provincias andaluzas de Almería, Málaga y Cádiz.

Esta trama está considerada por los investigadores de la UDEF como la organización internacional más poderosa dedicada a esta actividad, formada por dos ramas diferenciadas que daban soporte económico a otras organizaciones criminales.

En el marco de esta operación, desarrollada el pasado mes de enero y que ha permanecido hasta ahora bajo secreto de las actuaciones, se realizaron 13 registros donde se intervinieron grandes cantidades de dinero en efectivo, criptomonedas, vehículos, dispositivos informáticos, joyas, relojes y bolsos de alta gama, así como tabaco. También se bloquearon inmuebles y dinero en cuentas bancarias.

De las 17 personas detenidas, 15 de ellas han ingresado en prisión como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales.

El operativo policial se estableció en Almería desde donde la autoridad judicial, concretamente el Juzgado de Instrucción número 3 de los de la capital almeriense, dirigió toda la investigación policial y pudo seguir en tiempo real todo el dispositivo formado por más de 250 agentes.

La investigación se inició a raíz de una operación llevada a cabo por la UCRIF de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, en la cual se incautó gran cantidad de dispositivos informáticos. Una vez analizados se pudo constatar que existía una organización criminal compuesta por ciudadanos de origen árabe dedicados a dar soporte económico a las actividades orientadas el tráfico de seres humanos.

Estas actividades estarían siendo financiadas por ciudadanos de origen chino, afincados principalmente en Madrid, quienes entregaban grandes cantidades de dinero en efectivo que era trasladado a distintas zonas del territorio español. Ambas ramas utilizaban la metodología del ‘hawala’, para entregar grandes sumas de dinero a estos traficantes a cambio de una compensación en criptomonedas, por lo que la UDEF de la Policía Nacional (policia.es) se hizo cargo de las investigaciones.

Del análisis de la multitud de archivos digitales incautados se evidenciaba la actuación coordinada de ambas ramas (la árabe y la oriental) para culminar las operaciones orientadas a la puesta a disposición del cliente del dinero demandado, siempre de manera oculta al control financiero corriente, lo que revelaba la existencia de una banca clandestina al servicio de otras actividades criminales.

La metodología ‘hawala’ utilizada por esta red actúa al margen de los sistemas financieros convencionales y presta sus servicios a cualquier demandante, sean personas físicas u organizaciones criminales, encubriendo su funcionamiento bajo la apariencia de una empresa de transferencias de dinero. Además, publicitaban sus servicios en redes sociales, lo que les permitía llegar a todo tipo de clientes y extender su actividad en el ámbito internacional.

La organización estaba perfectamente estructurada con un reparto claro de tareas con estas dos ramas. Por un lado, estaba una rama de origen árabe, la cual sería la encargada de gestionar las transferencias de dinero solicitadas; sus miembros recibían el dinero en distintos puntos del mundo para posteriormente entregarlo en efectivo en España, reinvirtiendo las ganancias obtenidas por las comisiones generadas de las transferencias en actividades ilícitas como el tráfico de personas.

La otra rama, de origen chino, sería la encargada de disponer y facilitar el dinero en efectivo bajo la petición de la rama de origen árabe y recibiendo su compensación en criptodivisas. Estos eran los que, actuando como ‘mulas’, transportaban el dinero oculto en vehículos hasta los clientes finales por todo el territorio nacional.

Tras numerosas tareas de averiguación se pudo acreditar la existencia de 32 operaciones por un valor de más de 5.500.000 de euros en un período de tan solo tres meses. Sin embargo, en una de las direcciones que se utilizaba solo para recibir y transferir fondos, es decir una ‘dirección puente’, se superó los 21.000.000 de dólares entre junio del año 2022 y septiembre del pasado año.

En el pasado mes de enero se estableció un dispositivo con la colaboración de Eurojust (eurojust_es ) y Europol en el que participaron más de 250 agentes para llevar a cabo las 13 entradas y registros de manera simultánea en Bélgica (1 en Amberes), Madrid (4), Valencia (1), Málaga (1), Almería (5) y Cádiz (1).

Finalmente se logró la intervención de 205.000 euros en efectivo, más de 183.000 euros en criptomonedas, 18 vehículos valorados en más de 207.000 euros, 8 dispositivos informáticos y 37 móviles -la mayoría con tecnología encriptada-, además se bloquearon 10 inmuebles valorados en más de 2.500.000 de euros, joyas y relojes por más de 24.000 euros, bolsos de alta gama que superan los 230.000 euros, vinos de primeras marcas con valor que supera los 7.000 euros y puros con importe superior a 622.000 euros.

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