El Patrullero de Vigilancia de Zona (PVZ) ‘Tagomago’ -P22- acaba de regresar a su base, en el puerto de Málaga, después de haber realizado en las últimas semanas una nueva operación de vigilancia marítima en aguas del Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. La misión ha supuesto la realización de siete singladuras, en las que el patrullero ha recorrido más de 1.000 millas náuticas, monitorizando unidades de interés y el tráfico marítimo.
En este caso, desde el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) (emad.defensa.gob.es) se destaca además el hecho de que esta unidad de la Armada (armada.defensa.gob.es) haya realizado y coordinado ejercicios y operaciones en dicha zona asignada con otros patrulleros, como el ‘Atalaya’ -P74- (con base en el Arsenal de Ferrol) y el ‘Isla de León’ -P83- (basado en Ceuta), así como con distintas embarcaciones y medios del servicio marítimo de la Guardia Civil (guardiacivil.es) y de la Compañía de Mar, perteneciente a la Unidad Logística número 23 del Ejército de Tierra (ET) (ejercito.defensa.gob.es), que está bajo el mando operativo de la Comandancia General de Ceuta (COMGECEU).
Este hecho no debe pasar desapercibido, ya que ratifica los indicios de que se está siguiendo con especial interés, inquietud y preocupación los hechos que desde finales de julio pasado suceden en la ciudad autónoma ceutí, con la invasión de unas 80.000 personas desde territorio de Marruecos y el asalto a la soberanía nacional española.
Que estas unidades, incluido el P22, se hayan coordinado con la Compañía de Mar del ET demuestra que los hechos que se vienen sucediendo en Ceuta son de un nivel en el que las Fuerzas Armadas están alertadas y alistadas para cualquier orden que se les dé por la superioridad. De hecho, durante este verano la presencia de unidades de la Armada en el entorno del mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar ha sido especialmente significativa con respecto a anteriores veranos.
Además, el refuerzo en las comunicaciones que el Ejército viene realizando en las plazas de soberanía española, como Ceuta, Melilla y, sobre todo, en los islotes y peñones españoles del norte de África, dan cuenta de la gravedad de la situación actual y ante la incertidumbre existente en su evolución a corto y medio plazo.

El ‘Tagomago’ ha contribuido a mantener el conocimiento del entorno marítimo en las aguas de interés nacional y ha velado por el estricto cumplimiento de los acuerdos internacionales y las normas establecidas por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Hay que significar que por su teatro de operaciones en estas semanas navegan más de 300 barcos por día, lo que da idea de la diversidad de situaciones y hechos que puedan darse durante este tipo de navegaciones.
El buque ha estado bajo el Mando Operativo Marítimo (MOM), órgano de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas, subordinado al jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), que es responsable, a su nivel, del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones de presencia, vigilancia y disuasión de los espacios marítimos de soberanía, responsabilidad e interés nacional. El MOM se encuentra bajo el mando del Almirante de Acción Marítima (ALMART) en Cartagena.
Integrados en el MOM, distintos buques de la Armada realizan, bajo control operativo del Mando de Operaciones (MOPS), Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD), que son una herramienta eficaz para mantener la vigilancia de los espacios de soberanía e interés, lo que permite incrementar el conocimiento del entorno marítimo, contribuir a su protección integral -junto a otras instituciones del Estado- y también detectar anticipadamente amenazas y facilitar una respuesta inmediata y viable ante una potencial crisis.




