La Policía Nacional ha desarrollado un operativo en la provincia de Cádiz en el que ha conseguido la incautación de 40 fardos de hachís, que arrojaron un peso de 1.600 kilogramos. La droga procedía de una embarcación localizada en el río Guadalete y la organización criminal la trasladó por carretera en vehículos todoterreno hasta el municipio de Jerez de la Frontera.
La investigación, de la que ha informado en sus canales de distribución la Policía Nacional (policia.es), se inició cuando los agentes detectaron de madrugada una embarcación que navegaba por el río Guadalete, y que iba cargada con 40 fardos de hachís. Rápidamente, los investigadores establecieron un dispositivo policial para realizar un seguimiento de la lancha y descubrir el lugar donde la organización criminal iba a ocultar la mercancía.
Tras realizar el traspaso de los fardos desde el barco hasta dos vehículos todoterreno sustraídos, que a su vez iban escoltado por otro vehículo de alta gama, pusieron rumbo hasta una barriada de Jerez de la Frontera, donde pretendían esconder la droga.
La organización operaba con una extensa red de contravigilancia, formada por varios miembros distribuidos en distintos puntos de acceso a la zona, con la función de alertar de cualquier presencia policial. Todo ello obligó a los agentes a modificar rápidamente sus posiciones durante el operativo para no perder de vista el convoy.
La operación se precipitó al ser detectados los agentes debido a las fuertes medidas de seguridad que los miembros del entramado criminal tenían desplegadas en la zona, dándose inmediatamente a la fuga los implicados y procediendo a bloquear los vehículos justo en el momento que iniciaban la descarga.
El dispositivo culminó con la intervención de 1.600 kilogramos de hachís, cinco fusiles de asalto -cuatro AK47 y un Cetme-, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, un depósito de munición de varios calibres, varios rotativos policiales, un chaleco antibalas y tres vehículos.
Además, se realizó un registro en un trastero del inmueble que pretendían utilizar como ‘guardería’, donde encontraron cuatro granadas capaces de alcanzar objetivos en un radio de acción de hasta 54 metros y accionables en tan solo tres segundos, incluso en condiciones adversas como nieve, barro, agua y muy bajas temperaturas.
Estas armas están diseñadas para causar el máximo número de víctimas en espacios cerrados o con concentración de personas, contando con un núcleo de 3.000 bolas de acero.



