Efectivos de la Guardia Civil y de la Guardia Nacional Republicana portuguesa han desarticulado una organización criminal dedicada al narcotráfico, que introducía droga en España y Portugal a través del río Guadiana. En el marco de esta operación, que se ha bautizado como ‘Tridente’, ambos cuerpos policiales han incautado 265 fardos de hachís, con un peso total de 10.600 kilogramos. Además, han sido detenidas 10 personas y se han incautado nueve vehículos y tres armas de fuego.
La operación comenzó cuando el pasado día 20 se localizó una ‘guardería’ de droga en un inmueble de la localidad de Ayamonte gracias a un amplio dispositivo de vigilancia. La Guardia Civil (guardiacivil.es) sorprendió en el interior de este almacén a tres miembros de la organización criminal y pudo aprehender 132 fardos de hachís, con un peso total de 5.280 kilogramos. Además, se intervinieron seis vehículos, cinco de los cuales estaban sustraídos y que habían sido modificados para albergar estupefacientes.
En la intervención en Ayamonte también el Instituto Armado se incautó de dos armas, una pistola y un fusil de asalto, ambos municionados y listos para su uso. Los tres miembros de la organización fueron detenidos y puestos a disposición judicial como presuntos autores de los delitos de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, robo de vehículos y falsedad documental. Finalmente, todos ellos han ingresado en prisión provisional.
Pocos días más tarde, la Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana (GNR) (gnr.pt) desplegaron un dispositivo de vigilancia en otro inmueble situado a orillas del río Guadiana en la margen portuguesa, en un punto estratégico en la frontera entre España y el país luso.






Allí, finalmente, se localizó otra ‘guardería’ de drogas en la que se aprehendieron otros 133 fardos de hachís, con un peso total de 5.320 kilogramos, además de tres vehículos más -al menos, uno de ellos sustraído-, y una pistola.
Los miembros de la organización que se encontraban en el interior del inmueble lograron huir en un primer momento a bordo de una embarcación. Pero gracias al amplio despliegue de medios aéreos, marítimos y terrestres de ambos cuerpos policiales se logró interceptar dicha embarcación y apresar a sus tripulantes.
En total, en esta segunda operación se llegaría a detener a siete personas, como presuntas autoras de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas, así como por los delitos de robo de vehículo y tenencia ilícita de armas.
Todas estas personas fueron puestas a disposición de las autoridades judiciales de Portugal y, finalmente, ingresaron en prisión provisional. Con esta actuación, la colaboración entre la Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana ha permitido desarticular una potente organización criminal de narcotraficantes que operaba en el suroeste de la península ibérica.



