Abierta una investigación policial por un cargamento de casi 5.000 kilos de hachís intervenido en el Estrecho de Gibraltar

La cooperación policial entre la Guardia Civil y la Gendarmería Real de Marruecos ha permitido que tal cantidad de estupefaciente no pudiera ser descargada en la comarca gaditana
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La Guardia Civil, en colaboración con la Gendarmería Real Marroquí, ha intervenido 121 fardos de hachís que suman aproximadamente 4.777 kilogramos, tras la persecución de una embarcación semirrígida de alta velocidad (EAV) que navegaba a gran velocidad por aguas del Estrecho de Gibraltar.

Aunque la operación ha tenido lugar a comienzo de este pasado fin de semana, continúa abierta por las autoridades de Interior tanto a un lado como al otro del Estrecho.

La actuación, de la que informó la propia Guardia Civil (guardiacivil.es), se inició cuando varias estaciones costeras con equipos del Servicio Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) del Instituto Armado localizaron una embarcación sospechosa que navegaba por el entorno del Estrecho. Tras analizar su rumbo, velocidad y trayectoria, y ante la evolución de la persecución, se activaron de inmediato los medios del Servicio Marítimo (SM) y del Servicio Aéreo (SAER) de la Guardia Civil.

La semirrígida, de las habitualmente empleadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico, navegaba cargada de fardos de hachís y realizaba maniobras evasivas para dificultar el seguimiento policial.

Durante la primera fase de la persecución, una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, la ‘Río Flumen’, destacada en Algeciras, mantuvo el seguimiento directo de la narcoembarcación, ejerciendo una presión constante sobre sus tripulantes. Como respuesta, los ocupantes de la semirrígida comenzaron a arrojar parte de la carga de hachís al mar para aligerar la embarcación, ganar velocidad y dificultar la aprehensión de la droga.

De modo simultaneo, el Servicio Aéreo de la Guardia Civil iba localizando los fardos que arrojaban al mar los tripulantes de la semirrígida durante su huida. Y, a la vez, distintas unidades terrestres de la Guardia Civil adscritas a la Comandancia en Algeciras permanecieron activadas cubriendo posibles puntos de llegada a la costa, ante la posibilidad de que la embarcación intentara alcanzar tierra para facilitar la huida de sus tripulantes.

Gracias a esta actuación por tierra, mar y aire se pudieron recuperar 32 fardos de hachís, con un peso aproximado de 1.200 kilogramos arrojados al mar por los ocupantes de la EAV.

Ante la presión ejercida por el dispositivo del Instituto Armado y el rumbo que mantenía la semirrígida, sus ocupantes continuaron la huida regresando a aguas próximas a Marruecos.

En ese momento, se activaron de forma inmediata los canales de cooperación internacional establecidos con la Gendarmería Real Marroquí (maroc.ma), que dispuso con rapidez de medios marítimos que salieron al encuentro de la semirrígida.

Esta actuación integrada, sostiene la Benemérita, hizo posible cerrar las posibles vías de escape a la lancha semirrígida e impedir que los tripulantes pudieran asegurar la carga y culminar la operación con la intervención de la droga.

Las actuaciones de las patrullas marítimas marroquíes obligaron a los tripulantes de la narcoembarcación a desprenderse del resto de la carga que portaban, frustrando definitivamente el transporte de la droga, aunque los ocupantes de la EAV lograran darse a la fuga. Como resultado de esta intervención, las autoridades marítimas marroquíes recuperaron 89 fardos de hachís, con un peso aproximado de 3.577 kilogramos.

Esta actuación se enmarca dentro de los dispositivos permanentes que la Guardia Civil mantiene en el Campo de Gibraltar para combatir el tráfico de drogas, así como dentro de los mecanismos de colaboración internacional con cuerpos policiales de países vecinos, esenciales para hacer frente a organizaciones criminales que operan a ambos lados del Estrecho de Gibraltar.

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