Nuevamente, dos servidores públicos han fallecido en acto de servicio en la mañana de este viernes en alta mar, en pleno Golfo de Cádiz, frente a las costas de Huelva, cuando se ha producido una colisión entre dos embarcaciones de la Guardia Civil en el transcurso de la persecución de una narcolancha. Otros dos agentes también han sido heridos en el mismo incidente, uno con heridas leves y, el segundo, con heridas graves, aunque sus vidas no corren peligro.
El suceso, que actualmente se investiga por la Guardia Civil (guardiacivil.es), ha ocurrido frente a las costas de Huelva. Allí, dos embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial (SMP) de la Comandancia de la Guardia Civil onubense perseguían a una narcolancha cargada de fardos cuyos ocupantes huían de los agentes de la autoridad.
Diversas fuentes consultadas sostienen que los hechos se han producido cuando una lancha semirrígida y la embarcación interceptora ‘Río Antas’ -sexta unidad del modelo HS60 construida por el astillero gallego Aister y entregada al Servicio Marítimo de la Guardia Civil en diciembre del pasado año-, interceptaban una narcolancha que se encontraba a una distancia de la costa de entre 60 y 80 millas, en aguas comprendidas entre Punta Umbría y Mazagón.
En un momento dado durante la persecución, que se habría realizado a alta velocidad y con distintas maniobras arriesgadas ante la huida de los narcotraficantes, se produjo una colisión entre las dos embarcaciones oficiales, resultando heridos varios números y mandos que iban a bordo de ambas, con el resultado de un capitán fallecido, un número también fallecido y otros dos heridos de diversa consideración.
Sin duda alguna, que este nuevo hecho luctuoso trae a todos los recuerdos de los asesinatos en el puerto de Barbate hace dos años de otros dos miembros de la Benemérita, cuando una narcolancha embistió reiteradamente contra la lancha neumática en la que un equipo de agentes de la Guardia Civil intentaba arrestarlos.
Desde #dss trasladamos nuestro más sentido pésame a sus familias y allegados, así como a los miembros de la Guardia Civil, en la confianza de que, de una vez por todas, sea reconocida como profesión de riesgo la labor de los miembros de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. D. E. P.



