El Grupo Móvil de Control Aéreo (GRUMOCA) del Ejército del Aire y del Espacio (EA) (ejercitodelaireydelespacio.defensa.gob.es) que, como es conocido, se encuentra ubicado en las instalaciones del Acuartelamiento de Tablada, en Sevilla, ha cubierto con éxito un nuevo hito dentro de su cadena de despliegues en territorio nacional, ya que ha logrado trasladar y poner plenamente operativo en tan sólo seis días uno de sus radares, recorriendo una distancia aproximada de 3.000 kilómetros.
Así lo destaca el EA en sus canales de distribución, señalando que una de las características del poder aeroespacial es la inmediatez, que identifica la alta disponibilidad de sus capacidades, y la rapidez con la que se pueden emplear sus medios donde sea necesario. Cuando los medios son aeronaves, su propia naturaleza les confiere esta característica; sin embargo, cuando los medios a desplegar no son aéreos, la inmediatez únicamente se obtiene a través de un elevado grado de adiestramiento y disciplina de su personal, proyectados sobre la rapidez de sus actuaciones.
Este es el caso de los radares de vigilancia aérea desplegables de la clase LTR-25 del Grupo Móvil de Control Aéreo (GRUMOCA), que participan en la misión permanente del Ejército del Aire y del Espacio para proporcionar de forma continua todos los días del año la capacidad de vigilar y controlar el espacio aéreo español, como parte integrante de su Sistema de Vigilancia y Control Aéreo nacional (SVICA).

Y, precisamente, un nuevo ejemplo de esa inmediatez con la que se operan los medios desplegables del GRUMOCA se ha producido hace escasos días, ante la necesidad de sustituir temporalmente el radar fijo del Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA) nº 12 de Espinosa de los Monteros, en Burgos, por uno de los radares LTR-25 de la unidad andaluza.
Para ello, el GRUMOCA ha necesitado únicamente seis días para completar las dos fases de este traslado, consistentes en posicionar en primer lugar un sistema radar LTR-25 en el EVA12 burgalés, para luego montarlo e integrar sus datos en el SVICA.
El despliegue ha estado a cargo de diez miembros del GRUMOCA, que recorrieron 3.000 kilómetros por carretera para cubrir los trayectos Sevilla-Gerona-Burgos-Sevilla, ya que en ese momento el radar LTR-25 que instalarían en Burgos se encontraba en las instalaciones del EVA4 de Rosas, en Gerona.
Para todo ello, fue necesario un convoy de siete vehículos, de los que cinco eran de gran tonelaje, y que el trayecto se realizara en un periodo de muy alta densidad de tráfico e, incluso, transcurriendo parte de éste por carreteras de montaña nevadas, al encontrarse el EVA12 a más de 1.600 metros de altitud. Una vez posicionados los elementos del sistema en el EVA12, la operación se completó con el traslado del personal técnico dedicado a completar la integración en el SVICA, y asegurar la operación y el mantenimiento del sistema mientras dure este despliegue.
Para que todo el operativo haya sido un auténtico éxito, ha sido necesario contar con el inestimable apoyo de los servicios e infraestructuras de la Base Aérea de Los Llanos, en Albacete; su Centro de Formación Avanzada (Tactical Leadership Programme -TLP-) de la OTAN (tlp-info.org), situado en la propia base aérea albaceteña; el Acuartelamiento Aéreo de El Prat, en Barcelona; el EVA4 gerundés; la Base Aérea de Zaragoza; el propio EVA12, en Burgos; y de la Base Aérea de Matacán, en Salamanca.
El GRUMOCA es el encargado de reforzar, con sus medios desplegables, las capacidades de vigilancia y control aéreo del SVICA, conformadas por radares y centros de vigilancia y control aéreo fijos, proporcionando a este sistema una robustez, disponibilidad y resiliencia que son un referente internacional. Sus instalaciones se encuentran en el Acuartelamiento Aéreo de Tablada y depende orgánica y operativamente de la Jefatura del Sistema de Vigilancia y Control Aéreo, cumpliendo este año el 60 aniversario de su creación.





