Miembros de la Comandancia en Cádiz de la Guardia Civil (guardiacivil.es) han desarticulado un punto de venta de drogas muy activo que se había instalado en pleno centro urbano de la localidad jandeña de Alcalá de los Gazules, deteniendo a dos varones como presuntos responsables del mismo. A los dos detenidos se les imputa un delito de tráfico de drogas y otro de maltrato animal, debido al estado deplorable que presentaban los cuatro perros con los que convivían.
Los hechos ocurrieron cuando los guardias civiles del puesto de Alcalá de los Gazules constataron que en una vivienda ubicada en pleno centro de la localidad, junto a la plaza del municipio, se había instalado un punto de venta de drogas muy activo que comercializaba fundamentalmente dosis de cocaína, teniendo confirmado que entre sus compradores se encontraban numerosos menores de edad.
Con todas las evidencias en la mano, se solicitó el correspondiente mandamiento de entrada y registro para el punto de venta controlado, llevando a cabo la entrada de manera sorpresiva. Tras realizar el correspondiente registro, que se prolongó bastante dado el estado de la vivienda, los guardias civiles incautaron 72 dosis de cocaína listas para su venta, más de 40 gramos de cocaína en roca, dos básculas digitales de precisión, elementos para la manipulación de cocaína y sustancia de corte, y 3.000 euros en efectivo fraccionado, fruto de las ventas que ocultaban en un congelador.
Los dos detenidos convivían con cuatro perros que se encontraban en un estado absolutamente lamentable, por lo que los guardias civiles solicitaron a los servicios municipales la retirada de los animales, imputándoles también a los arrestados un delito de maltrato animal. De ambos delitos deberán responder ante el titular del Juzgado Mixto en funciones de Guardia de los de Chiclana de la Frontera, que entiende el caso.
Otra desarticulación en Arcos de la Frontera
Del mismo modo, en Arcos de la Frontera miembros del Instituto Armado han desarticulado otro establecimiento abierto al público con actividad comercial y situado en pleno centro de la localidad, que se utilizaba como ‘guardería’ para la elaboración y lugar de consumo para toxicómanos. El local era una peluquería y centro de estética abierto al público, cuya gerente y un acompañante fueron interceptados cuando se disponían a abrir el local, mientras portaban 24 dosis de cocaína y rebujito en un bolso de mano.
En la inspección del establecimiento se incautaron numerosas dosis de cocaína, rebujito, heroína y medicación caducada. El constante trasiego de toxicómanos para compra y consumo de estupefacientes en el local generó gran preocupación colectiva en el vecindario. Las drogas estaban repartidas por todo el local sin las más mínimas medidas higiénicas para la realización de la actividad económica de peluquería, donde se entremezclaban productos de uso profesional de estética con dosis o restos de sustancias estupefacientes sin control.



