Operación ‘Félix’: cuando Gibraltar pudo haber pasado a manos del nazismo

Artículo de opinión del colaborador de #dss Rubén Sánchez Urgorri, técnico de Realización Audiovisual, articulista en distintos medios de comunicación culturales y analista estratégico
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Si hay algo de lo que siempre me he enorgullecido ha sido de mi profunda curiosidad por la Historia, tanto en los libros como en el cine, y podría decirse que soy casi un bibliófilo y cinéfilo de mucho cuidado, porque soy del pensamiento de que sin memoria, sin conciencia de los hechos del pasado (entiéndase hechos verdaderos, no burdos intentos de manipulación), tantos de las tragedias como de los avances, con poco éxito podremos enfrentarnos a los desafíos del presente.

De lo contrario, estaríamos destinados a un futuro como el de la novela ‘1984’ de George Orwell, que como ahí se refleja “quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”; siendo un país sin memoria como un bosque talado convertido en un devastador paraíso de desolación y falsedad.

Por eso, la curiosidad y el aburrimiento son escapes mentales donde se desarrolla nuestra ansia de conocimiento. Por eso debemos investigar sobre el pasado por muy oscuro que sea, y nos puede servir de guía para no repetir errores en el presente y en el futuro.

Por eso, como adicto a la Historia, si hay un hecho que me atrae de manera intensa es la IIGM y, especialmente, la muy interesante influencia tanto geopolítica como militar que tuvo el régimen nazi en la España del momento y en el posterior conflicto mundial.

En una de mis rutinarias sesiones de investigación, me topé con un hecho muy desconocido pero fundamental en la política militar del III Reich durante la contienda; tan trascendental que incluso podía haber cambiado radicalmente el transcurrir de la guerra como nosotros la conocemos: el intento de invasión de Gibraltar por parte del ejército nazi de Hitler, que tuvo como nombre la operación ‘Félix’.

Para poner al lector en contexto, haré una pequeña introducción de porqué es tan importante Gibraltar y porqué es un enclave tan codiciado tanto en la perspectiva geopolítica como militar.

Gibraltar es un enclave que se sitúa al sur del extremo meridional de la península ibérica estando dentro de España y, concretamente, en la comunidad autónoma de Andalucía, estando delimitado entre la provincia de Cádiz y el propio Estrecho y norte de Marruecos. Este enclave está integrado dentro de Reino Unido, pero para explicar porqué es un territorio tan disputado es necesario retroceder aún más en el tiempo; a un conflicto que, aunque a menudo olvidado en los pasillos de la memoria colectiva, marcó un antes y un después en la historia de Europa: la Guerra de Sucesión Española.

A la muerte sin descendencia del último Habsburgo español, Carlos II, en 1.700, se desató una tormenta política de proporciones titánicas. La monarquía más poderosa del siglo anterior se vio súbitamente sin heredero legítimo, lo que desató una pugna encarnizada entre las grandes potencias europeas. Francia apoyaba al nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou, mientras que una coalición de países encabezados por Austria, Inglaterra y los Países Bajos respaldaba al archiduque Carlos de Austria. Más que una simple disputa por un trono, aquello fue un ajedrez sangriento jugado por reyes y emperadores, y cuyos peones eran las vidas de miles de soldados y ciudadanos comunes.

En este contexto, en 1.704 tropas anglo-holandesas tomaron Gibraltar en nombre del pretendiente austríaco. Aquel pequeño peñasco, aparentemente insignificante en tamaño pero colosal en posición estratégica, fue arrebatado con la promesa -nunca cumplida- de devolverlo tras el fin de la guerra.

Y fue así como llegamos al fatídico Tratado de Utrecht de 1.713, un pacto que selló el destino de España con tinta, diplomacia… y humillación. En ese acuerdo, firmado con el propósito de poner fin a la Guerra de Sucesión, España reconocía a Felipe V como rey legítimo, sí, pero a cambio debía pagar un precio altísimo: entregar territorios valiosísimos, entre otros, Gibraltar, cedido de forma «perpetua» a la Corona británica.

Ésto no acabaría aquí; España haría bastantes y infructuosos intentos por hacerse con el Peñón; el primero, entre 1.704 y 1.705 y, por orden de Felipe V a Francisco del Castillo Fajardo, II marqués de Villadarias, capitán general de Andalucía, que con 9.000 efectivos principalmente de las guarniciones de Andalucia y Extremadura y 3.000 soldados franceses al mando del general Cavane, con una considerable flota de doce navíos y veinte piezas de artillería, sitió la Roca durante un año pero, después de diversos bombardeos y batallas, los ingleses dieron su estocada final con la vuelta a la plaza del almirante Leake.

Leake había sido relegado después de que una misión bajo su mando para invadir el territorio con dieciocho barcos de la armada británica fuera abortada por temor a que el ejército francés y español acometieran a los barcos británicos en aguas de la bahía de Algeciras, controladas enteramente por las fuerzas francesas y españolas. Sin embargo, un barco francés, el ‘L`Etoile’, sería atacado por la marina británica y, después de cuatro horas de combate, logró el control británico de la bahía algecireña y la retirada de la artillería española en tierras de Algeciras para evitar ser bombardeados desde el mar por los propios ingleses.

Los británicos, envalentonados, decidieron a los pocos días conquistar el istmo, pero esta invasión fue frustrada por las tropas españolas de Luis Solís, marqués de Paterna.

Pero, volviendo a la vuelta de Leake, el 17 de marzo la escuadra inglesa atacó la flota francesa, sumergiendo en el mediterráneo a unos cuantos buques franceses y capturando a los buques ‘Arrogant’, ‘Ardent’ y ‘Marquis’. Ante esto, el mariscal Tesse envió una carta al rey de Francia informándole que debía retirarse y levantar el sitio de Gibraltar, terminando así este primer intento. En el segundo intento, conocido como ‘El Gran Asedio’, España estuvo mucho más tiempo, desde 1.779 a 1.783, pero igualmente fue un fracaso. A todo ello, la apertura del canal de Suez en 1.869 hizo aumentar todavía más la importancia geoestratégica del Peñón de Gibraltar.

En la IGM hubo rumores de la entrada de España en la contienda, lo que hizo que, como condición para entrar al conflicto, España pidiera el control de Tánger o la soberanía sobre Portugal, pero también la devolución de Gibraltar a cambio de un territorio en el norte de África que tenía soberanía británica, pero la petición fue denegada por que los británicos no veían esencial el apoyo de España ni tampoco se fiaban del todo de la movilización del ejercito español durante el conflicto.

La situación cambiaria en la IIGM y, con la victoria del general Francisco Franco en la guerra civil española, guerra ganada con el fundamental apoyo del Eje encabezado por Alemania. Por ello, para confirmar el apoyo franquista al bando nazi, se organizó la entrevista de Hendaya en 1940.

Hitler esperaba a un Franco servicial, dócil y agradecido pero el generalísimo era más inteligente, frio y calculador de lo que a primera vista parecía, siendo su pretensión de negociar beneficios sin pegar un tiro y queriendo recuperar Gibraltar, ampliar territorios en África (parte de Marruecos, Argelia y Camerún) y tener garantías de suministros alimentarios para una España famélica y al borde de la inanición. Todas estas pretensiones estaban en clara oposición a las intenciones de Hitler, puesto que él quería el paso por España para hacerse con Gibraltar y derrotar a los aliados, encabezados por la Inglaterra de Winston Churchill. Esta operación se la denominó operación ‘Félix’.

‘Félix’, de lo que pudo ser a su cancelación

Básicamente, se trataba de un operativo planificado por el ejército nazi para dominar no sólo Gibraltar, sino también para controlar el acceso al mar Mediterráneo, cortando rutas navales aliadas y facilitando el dominio alemán en el sur de Europa y el norte de África, y así se desequilibraba a los británicos y el apoyo aliado en la guerra. Para eso se necesitaba el apoyo de la famélica y derruida España de posguerra.

Por eso Alemania puso a dirigir la operación al almirante Wilhem Canaris, uno de los mejores comandantes del III Reich, pero también un militar conocido por su desafecto al nazismo; éste se reunió con Franco poco después de Hendaya y, después de una larga charla, no llegaron a un acuerdo a razón de la incapacidad de Franco para cargar con otra guerra a su país, dándole vagas (y realistas) excusas.

La pretensión de Hitler con esta operación no era sólo dominar el flanco mediterráneo sino tener bajo su influencia a España. En este planteamiento, Franco, ávido zorro y conocedor del pensamiento nazi, esquivaba las pretensiones alemanas, sabiendo que a la larga le pasaría factura, especialmente en el contexto geopolítico, intentando moverse de la manera más pragmática posible tanto para el presente nada favorecedor de la España del momento como para el futuro transcurrida la guerra. Finalmente, la operación se canceló y Canaris fue ejecutado como uno de los conspiradores del plan ‘Valkiria’ para acabar con Hitler.

La operación nazi sobre Gibraltar no se ejecutó pero quedó registrada como un plan clave que pudo haber cambiado el curso de la guerra para siempre. Esta cancelación no significa que no hubiera operaciones nazis relacionadas con España. Por ejemplo, la operación ‘Blackbone’.

Gibraltar seguiría siendo un enclave importante después de la guerra, puesto que Franco cerró sus accesos mediante la conocida Verja después de la derrota nazi, no abriéndose hasta 1981. Y siguió siendo un territorio disputado a la llegada de la democracia en España hasta 2025, con la eliminación de la verja y impuestos comerciales, en un acuerdo firmado conjuntamente por España, Reino Unido y Gibraltar.

Este acuerdo, al menos de momento, acaba en principio con 200 años de conflictos diplomáticos pero también sigue poniendo el foco geoestratégico sobre un importante enclave, como demuestran las recientes operaciones submarinas rusas que han sido captadas en torno a la zona, o como enclave importantísimo para la lucha contra el narcotráfico o el yihadismo en el norte de África.

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