Detenidas nueve personas por el asalto a sucursales bancarias en toda España, una de ellas, en Córdoba

El método empleado era muy sofisticado para realizar los robos, ya que utilizaban cámaras de video vigilancia portátiles que ubicaban en puntos estratégicos de las inmediaciones de la entidad que pretendían asaltar, y anulaban sus sistemas de alarma con dispositivos electrónicos
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Miembros de la Policía Nacional, en una operación conjunta con efectivos de la Guardia Civil, han desarticulado un grupo criminal itinerante y altamente especializado al que se le atribuyen 13 asaltos a entidades bancarias en distintas provincias españolas, como en las de Córdoba, Navarra (2), Cantabria (2), Castellón (2), Alicante, Badajoz, Burgos, Ciudad Real, Zamora y Valencia, en los que habían robado más de 400.000 euros.

En el operativo han sido detenidas nueve personas y se han llevado a cabo registros en once domicilios y siete garajes en los que se han intervenido más de 100.000 euros, tres armas de fuego, inhibidores y localizadores de frecuencia, herramientas para cometer los robos y cinco vehículos de alta gama.

La investigación de la Policía Nacional (policia.es) y de la Guardia Civil (guardiacivil.es) se inició en noviembre pasado, debido a la comisión de dos robos graves en entidades bancarias en Cabanillas y Barásoain, en la provincia de Navarra. Durante los hechos, los autores sustrajeron unos 124.000 euros de la caja fuerte y causaron numerosos daños en las sucursales. Posteriormente, asaltaron otras entidades bancarias en distintas provincias con un método similar.

Los agentes detectaron en varios robos que los asaltantes tenían una alta preparación técnica y que seguían un esquema común durante la planificación de sus acciones delictivas. El grupo criminal elegía siempre bancos situados en poblaciones pequeñas y con vías de escape rápidas, causando una elevada alarma social. Para preparar el robo, colocaban cámaras de vigilancia portátiles, con tecnología de transmisión 4G en tiempo real en las inmediaciones de la entidad bancaria para controlar la llegada de las fuerzas de seguridad que pudieran frustrar su asalto.

Una vez asegurada la zona, cortaban el cable de comunicación físico de la alarma de la sucursal y cambiaban el bombín de la puerta principal, lo que provocaba el salto de la misma, momento en el que se ocultaban hasta que llegara personal de seguridad a realizar la comprobación. Tras las verificaciones, visualizadas por los investigados a través de las cámaras, accedían a la entidad con la nueva llave, inhibiendo al mismo tiempo los sistemas de alarma con el fin de evitar una conexión inalámbrica y destruyendo los medios de grabación.

En el interior de los bancos atacaban la caja fuerte mediante el uso de pinzas hidráulicas profesionales o de radiales para sustraer el efectivo y abandonaban el lugar rociando la sucursal con productos de limpieza o extintores para intentar eliminar los posibles restos biológicos.

Los investigadores pudieron comprobar que los líderes de la organización criminal elegían para los asaltos a un número determinado de entre seis y ocho personas entre los que contaban con especialistas en conducción y en apertura de cajas fuertes altamente profesionalizados. También contaban con personas encargadas de la adquisición/preparación de herramientas y material empleado en los robos.

Las personas dedicadas a la conducción utilizaban vehículos de alta gama, previamente robados y con matrículas ‘dobladas’, que escondían en lugares de seguridad como garajes cerrados, naves o fincas aisladas. Estos vehículos los empleaban hasta que los creían ‘quemados’, con el fin de no ser identificados y evitar una posible investigación. Una vez que consideraban que podrían haber sido detectados por los investigadores, los despiezaban y vendían en el mercado negro.

Antes de cometer los robos los miembros de la organización establecían una base de operaciones en la misma zona donde iban a llevar a cabo el asalto, trasladándose desde sus domicilios hasta viviendas rurales de alquiler donde ocultaban los vehículos que iban a emplear, planificaban el robo y en las que se repartían el botín antes de regresar a sus residencias habituales.

Una vez identificados y localizados los integrantes de la estructura criminal, ambos cuerpos policiales establecieron un dispositivo conjunto en Madrid y Alicante que permitió llevar a cabo, de forma simultánea, la detención de nueve personas relacionadas con la trama, seis en Alicante y tres en Madrid. También se realizaron once registros domiciliarios -Alicante (8) y Madrid (3)-, y siete en garajes -Alicante (6) y uno en Madrid- en los que se han intervenido más de 100.000 euros, tres armas de fuego, inhibidores de frecuencia, localizadores de sistemas GPS, herramientas para cometer los robos (radiales, pinzas hidráulicas sustraídas, elementos de cerrajería) y cinco vehículos de alta gama sustraídos.

La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de los de Tudela (Navarra).

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