Con la llegada de 2025 se espera que en su primer trimestre, de ir todo según las previsiones y plazos con los que trabaja la Armada y Navantia, se definan definitivamente el modelo y componentes de la próxima generación de Buques Hidrográficos Costeros -BHC-, que reemplazarán a los buques hidrográficos de la clase ‘Cástor’, cuya última unidad, el ‘Antares’ -A23-, fue dada de baja en la Armada a comienzos del presente año 2024.
Hay que recordar que el Ministerio de Defensa y Navantia firmaron hace un año la orden de ejecución para la construcción de estos dos buques, presupuestados inicialmente en 158’6 millones de euros, que permitirán a la Armada renovar su flotilla hidrográfica, dependiente operativamente del Instituto Hidrográfico de la Marina -IHM- con sede en Cádiz, y cuyas unidades de la clase ‘Antares’ estuvieron basadas en la Estación Naval de Puntales, mientras que los actuales buques de la clase ‘Malaspina’ -el propio ‘Malaspina’ -A31- y ‘Tofiño’ -A32-, están basados en el Arsenal Naval de La Carraca.
Responsables de la Armada y de la empresa pública española analizaron el progreso del programa en el Navantia Training Centre (NTC) de San Fernando, en cuyo astillero Navantia construirá ambos navíos. Estas reuniones tienen como objetivo llegar a la fase de revisión de diseño preliminar, cuya aprobación se prevé para los primeros meses del año 2025. Una vez analizados todos los pormenores, se confía por las partes que los plazos vayan cumpliéndose por completo.
Los BHC tienen como misión principal la publicación, difusión y mantenimiento de la cartografía náutica oficial del Estado en aguas y costas españolas, un cometido del Instituto Hidrográfico de la Marina -IHM-, responsable de operar estos buques y garantizar el cumplimiento de dichas misiones.
Los barcos tendrán 47 metros de eslora y un desplazamiento de alrededor de 900 toneladas. Con una dotación reducida de 30 personas, por su alto grado de automatización, tendrán una autonomía de 3.000 millas náuticas para mantenerse operando en aguas poco profundas durante 15 días. Estos nuevos buques avanzan además en la transición verde, ya que podrán operar con biocombustibles.
La construcción de estos buques durará cuatro años y la obra sostendrá 700 puestos de trabajo en la Bahía de Cádiz, incluyendo empleos directos, indirectos e inducidos.
Estos buques de nueva construcción serán capaces de realizar levantamientos hidrográficos que permitan la elaboración de la cartografía, apoyo a la Flota con información geográfica, medioambiental y meteorológica y protección del patrimonio arqueológico subacuático. Para ello, estarán dotados de equipos hidrográficos como ecosondas, sonar de barrido lateral o sistemas de posicionamiento que contribuirán al estudio de la columna de agua y del lecho marino.
Además, contarán con medios autónomos como un ROV -Remotely Operated Vehicle-, un USV -Unmanned Surface Vehicle- y un bote hidrográfico, que trabajarán de forma autónoma para registrar datos y testarlos en el tiempo. Estos vehículos tendrán la capacidad de realizar trabajos hidrográficos y oceánicos.
En la reunión participaron el director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, junto al jefe de este programa, Juan Carlos Carrascal y, por parte de la Armada, el jefe de Programas Navales, CN Pedro Sánchez; y el jefe de Programa de la Flotilla Hidrográfica, CNI Ángel Arrazola. También asistieron representantes del Instituto Hidrográfico de la Marina -IHM- y otros departamentos de la Armada.



