El Grupo de Combate ‘Dédalo25’ regresa a casa tras su segundo despliegue en el presente año

Casi 2.000 militares, la mayor parte de la Armada, han participado en las distintas fases de este segundo despliegue de la agrupación naval española, que ha realizado diversos ejercicios y maniobras entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, además de otras actuaciones en tierra
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Tras finalizar los ejercicios ‘Sinkex25’ en aguas del archipiélago canario a comienzos del pasado mes de junio, el Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo25’ inició su segundo despliegue anual en aguas del océano Atlántico y del mar Mediterráneo, y tras proyectarse en mar y en tierra con otras marinas aliadas y realizar un simulacro de desembarco en Málaga, ha quedado desactivado dicho grupo aeronaval.

Durante este período de activación, ‘Dédalo25’ ha llevado a cabo operaciones en el marco de la Alianza Atlántica, ejercicios de manera conjunta con el Ejército de Tierra (ejercito.mde.es) y el Ejército del Aire y del Espacio (ejercitodelaireydelespacio.defensa.gob.es), así como actividades bilaterales con Portugal (marinha.pt) y Francia (defense.gouv.fr), ejecutadas bajo el control operativo del comandante del Mando de Operaciones -MOPS-.

En el Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo25’, al mando del contralmirante Antonio González del Tánago de la Lastra, han participado alrededor de 1.850 militares de la Armada Española (armada.mde.es), pertenecientes al buque (LHD) ‘Juan Carlos I’ -L61-, el buque de asalto anfibio LPD ‘Galicia’ -L51-, la fragata ‘Blas de Lezo’ -F103- y el buque de aprovisionamiento en combate (BAC) ‘Cantabria’ -A15-, así como al II Batallón de Desembarco de la Brigada de Infantería de Marina ‘Tercio de Armada’, reforzado para este segundo despliegue a bordo del portaeronaves español.

En cuanto al material y equipos, destaca la intervención de los cazas Harrier AV8B+ y los helicópteros SH60B, SH60F y H135 (de las IX, X, V y XII escuadrillas de la Flotilla de Aeronaves, respectivamente), además de vehículos de la Infantería de Marina en sus distintas configuraciones, las lanchas de desembarco del Grupo Naval de Playa y un equipo médico de nivel Role2.

El Estado Mayor de la Defensa -EMAD- (emad.defensa.gob.es) ha valorado este segundo despliegue del año de la agrupación naval española, considerando que durante el mismo este conjunto de unidades ha vuelto a demostrar su capacidad de actuar de manera autónoma y con total interoperabilidad con otros ejércitos, países aliados y la Alianza Atlántica, además de evidenciar su adaptación y flexibilidad ante cualquier circunstancia.

Durante varios días, la agrupación se integró en las Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN STRIKFORNATO- (sfn.nato.int) para realizar las actividades operativas conjuntas ‘Neptune Strike 25’ en aguas del mar Tirreno, como por ejemplo fue el reabastecimiento en vuelo de los cazas españoles por aviones de la fuerza aérea italiana (aeronautica.difesa.it). En esta ocasión, los buques ejecutaron ataques de largo alcance desde el Mediterráneo central sobre zonas de entrenamiento con fuego real en Croacia, Eslovaquia y Rumanía. Para ello, las misiones de vuelo de los cazas de dotación que despegaban del ‘Juan Carlos I’ también contaron con el apoyo de controladores multinacionales de ataque terminal conjunto (JTAC) en tierra desde esos países.

Por otro lado, en los cruces tácticos del Estrecho de Gibraltar, el Grupo de Combate Expedicionario contó con la integración, a bordo de la fragata ‘Blas de Lezo’, de efectivos y equipos del Regimiento de Artillería de Costa 4 (RACTA IV) del Ejército de Tierra, que aportaron la capacidad de sus sensores de control y vigilancia. Esta contribución permitió a la agrupación naval monitorizar todo el paso del Estrecho y, de esta forma, garantizar su seguridad durante esta parte de la navegación.

Dentro de las acciones conjuntas con el Ejército del Aire, y como muestra de la capacidad de acción aérea a larga distancia desde la mar, los aviones Harrier, AV8B+ llevaron a cabo una misión sobre tierra, con la ejecución de vuelos de interdicción aérea a larga distancia para enfrentar blancos protegidos sin ser detectados.

También el Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo25’ colaboró con el destructor francés ‘Chevalier Paul’ -D621- en aguas del Mediterráneo, en ejercicios de guerra de superficie, combate aéreo, aprovisionamiento en la mar y auxilio exterior al BAC ‘Cantabria’ por parte de miembros de la dotación del buque francés.

En este segundo despliegue las unidades de Infantería de Marina han tenido una participación muy destacada. En el archipiélago balear realizaron un raid anfibio con desembarco para tomar posiciones en tierra. Además, en la parte final del despliegue, realizaron operaciones anfibias, aéreas, navales y terrestres durante tres días en aguas del océano Atlántico, como fue la ejecución de un ejercicio de entrada inicial de una fuerza anfibia en un entorno de alta intensidad para, en los días siguientes, enfrentarse a una fuerza opositora que se encontraba en disposición defensiva y que empleó drones.

Esta operación sirvió como puesta a punto para la realización de acciones ofensivas, como fue un simulacro de desembarco en la playa de La Malagueta de la ciudad de Málaga.

Esta segunda fase demuestra una vez más la capacidad del Grupo de Combate Expedicionario de operar en diferentes escenarios de alta complejidad, de forma independiente o en colaboración con otros ejércitos y países aliados, o integrados en el mando de la Alianza Atlántica.

‘Dédalo25’ continuará su despliegue en los próximos meses, con nuevas actividades de vigilancia marítima y aérea, así como en operaciones de cooperación internacional, en el que será a partir de septiembre su tercer y último despliegue del presente año. 

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