La Armada renueva su voto en recuerdo del terremoto de Lisboa de 1755

La por entonces Real Isla de León apenas sufrió daños materiales ni hubo pérdidas humanas, frente a las miles de personas que murieron entre las provincias de Cádiz y Huelva. Por ello, la Armada renueva cada año su voto de agradecimiento
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Como cada año ocurre en junio, y continuando con una tradición histórica que se remonta a 1755, ha tenido lugar el acto de la Bendición del Mar en el Arsenal de La Carraca, en San Fernando, en un acto presidido por el almirante jefe del Arsenal de Cádiz, vicealmirante Rubén Rodríguez Peña; acompañado por el comandante general de la Infantería de Marina, general de División José Luis Souto Aguirre; el almirante jefe de la Base Naval de La Carraca, contralmirante Fernando Poole Quintana; y diversas personalidades y autoridades civiles y militares de la Bahía de Cádiz y de la sociedad civil gaditana.

Este año, y con carácter extraordinario, al celebrarse el CCXXV aniversario del Voto de la Ciudad de San Fernando a su patrón, el Patriarca Bendito Señor San José, se ha contado con la participación en la procesión de la sagrada imagen titular de la hermandad josefina.

La ceremonia ha consistido en una solemne función religiosa oficiada en la Iglesia del Rosario del Arsenal de La Carraca, que ha oficiado el reverendo padre Vicente Hernández Chumillas, vicario episcopal de la Armada, junto al arcipreste de San Fernando, padre Gonzalo Núñez, y, ya en procesión solemne hasta el muelle de San Fernando, pasando las Puertas del Mar, ha tenido lugar la bendición de las aguas, haciendo sonar sus sirenas los buques surtos en el cantil de la base.

La Bendición del Mar se remonta al voto que hizo la Armada (armada.defensa.gob.es) en 1755 para agradecer el escaso efecto que tuvo el terremoto y posterior maremoto que le siguió en noviembre de dicho año, conocido como el Terremoto de Lisboa, sobre la entonces ya poblada Real Isla de León y, en particular, sobre el Arsenal de La Carraca.

Como se conoce, el día 1 de noviembre del citado año, festividad de Todos los Santos, sobre las 9:30 horas de la mañana se originó, a unos 250 kilómetros de la costa portuguesa un gran seísmo, que provocó un inmenso movimiento de mar. Este maremoto llegó a inundar, con devastadoras consecuencias, numerosas ciudades de las costas de Huelva y Cádiz.

En la ciudad de Cádiz las olas rompieron las murallas portuarias y el mar invadió la ciudad en tres ocasiones, falleciendo como consecuencia decenas de personas. Asimismo, se inundaron parajes tan conocidos como La Caleta y las dos puertas de la ciudad, las Puertas del Mar y las Puertas de Tierra. En la provincia de Huelva, en el caso de Ayamonte, murieron 1.000 personas y en Lepe 400, perdiendo, además, gran parte de su flota pesquera.

En Chiclana de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Rota, El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera hubo cuantiosas víctimas y desperfectos.

Frente a todo ese desastre, en la entonces llamada Real Isla de León (actualmente, San Fernando) no se produjeron daños materiales de importancia, pero su población fue consciente del peligro que corrió la ciudad por su proximidad a Cádiz. Tras este desastre natural, y dado que La Isla y sus habitantes se habían salvado de la catástrofe, la Armada hizo voto solemne de celebrar la bendición de las aguas como muestra de gratitud.

Por ello, en La Carraca se revive cada año por estas fechas esa efeméride con un solemne acto religioso, que finaliza con el rezo del Te Deum en acción de gracias y el desfile de las secciones de Marina e Infantería de Marina que cubren carrera entre el templo y el muelle.

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