Miembros de la Comandancia de la Guardia Civil en Cádiz (guardiacivil.es), coordinados desde las distintas unidades de la Compañía del Puesto Principal de Arcos de la Frontera, han desarticulado a un grupo criminal dedicado a los robos en casas habitadas y negocios de la localidad. Se han esclarecido 8 delitos, se ha detenido a cuatro individuos y se está investigando a otros dos. Los detenidos localizaban establecimientos de fácil acceso y domicilios cuyos residentes fueran personas de avanzada edad o en estado de vulnerabilidad. Se calcula que lo robado puede superar los 40.000 euros entre joyas y dinero.
Casi una decena de denuncias interpuestas meses atrás por distintos robos de parecidas características habían creado una gran alarma social en esta localidad serrana, aumentando la preocupación por los comerciantes y vecinos arcenses.
La explotación de la operación se iniciaba el pasado mes de abril a partir de las denuncias interpuestas por varias víctimas de estos hechos, en las que manifestaban haber sufrido estos robos con fuerza en distintos comercios y casas habitadas de esa localidad. Los ladrones accedían al interior de domicilios en los que se aseguraban previamente que sólo residían personas de avanzada edad o en estado de vulnerabilidad, y en comercios o establecimientos donde también tenían garantizado un fácil acceso, lo que facilitaba a los autores a cometer los robos con mayor comodidad.
Durante las primeras labores de investigación los agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Arcos de la Frontera se intensificaron las labores de vigilancias en zonas de la localidad más vulnerables, realizándose numerosas gestiones durante largo tiempo que dieron como resultado una serie de evidencias que despertó las primeras sospechas de los agentes sobre un posible y conocido un grupo criminal.
El ‘modus operandi’ empleado por los autores para cometer los robos demostraba ser un grupo perfectamente estructurado, donde cada componente desempeñaba una función concreta. Mientras los más agresivos se dedicaban a perpetrar físicamente los robos, otros miembros realizaban labores de vigilancia y localización de establecimientos de fácil acceso y viviendas vulnerables.
En los robos en el interior de los domicilios aprovechaban que los moradores de las viviendas eran personas ancianas de avanzada edad, lo que les facilitaba a los autores cometer los robos de joyas y dinero con mayor facilidad. En una ocasión, accedieron al interior mediante escalo y, en otra, aprovecharon la ausencia del matrimonio cuando uno de ellos se encontraba ingresado en el hospital para romper la cerradura y acceder al interior sin miedo a ser sorprendidos.
Estos hechos también se repitieron hasta en seis ocasiones en distintos comercios o establecimientos de la localidad, donde accedían al interior mediante la fuerza y sustraían todo el dinero de las cajas registradoras y máquinas recreativas. Esto sucesos crearon una gran alarma social y tuvieron en vilo a todos los vecinos de la localidad.
La investigación policial llevó a los agentes del Instituto Armado a poner el foco en un conocido clan familiar de la localidad, conocedores de los lugares donde decidían delinquir, de las características de los mismos, así como de la situación de los moradores de las viviendas y comercios. Este clan familiar tiene numerosos antecedentes contra el patrimonio y son conocedores, por tanto, de las zonas más vulnerables del municipio y de sus vecinos.
La operación se culminó con la detención de cuatro personas integrantes del clan y la investigación de otros dos por los delitos de robo con fuerza en interior de casas habitadas y de establecimientos públicos. Los detenidos han sido puestos a disposición judicial en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de los de Arcos de la Frontera.



