Expectación en la Bahía de Cádiz por los próximos pasos empresariales para la futura corbeta modular y multirrol europea

Los astilleros consorciados deben ahora fijar dos primeros prototipos de corbetas, como modelos de las flotas nacionales europeas del futuro
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Las factorías de Navantia en la Bahía de Cádiz (Puerto Real y San Fernando) aguardan con expectación los próximos pasos a nivel internacional de las firmas de construcción naval Navantia (España), Fincantieri (Italia) y Naval Group (Francia) que, junto con Naviris (Francia/Italia), han firmado este mes el acuerdo inicial del consorcio que tiene como objetivo regular la ejecución de la segunda fase del proyecto de corbeta modular y multirrol europea -con acrónimo MMPC-.

El acuerdo, del que informa Navantia, se ha firmado en el marco de la última Feria Euronaval celebrada en París, tras la selección por parte de la Comisión Europea en mayo de 2024 de la propuesta presentada en noviembre de 2023 por un consorcio de estos tres astilleros europeos y Naviris, y al cual se espera que este consorcio vaya acompañado por la empresa de ingeniería griega Hydrus.

De este modo, se dan nuevos pasos de cara al futuro proyecto de corbeta de la Unión Europea, donde la española Navantia aporta su amplio abanico de diseños y características diversas de las unidades de patrulla y combate de la familia ‘Avante’, como principal exponente en el mercado internacional, siendo en este caso la factoría de Navantia-San Fernando la abanderada en este producto y sus numerosas variantes, junto a la fábrica de Sistemas y el aporte de la factoría puertorrealeña.

La propia Comisión Europea ya ha seleccionado esta propuesta en su segunda fase de los astilleros anteriormente citados para un presupuesto máximo de 154’5 millones de euros, dentro de la política de seguridad y defensa de la Unión, de la que participan 26 de las 27 fuerzas armadas nacionales que persiguen el compromiso de integración estructural de medios y equipos.

Para este nuevo paso, el compromiso de cofinanciación de Italia, España, Francia y Grecia refleja una inversión compartida en los objetivos comunes de seguridad y defensa delineados por la Cooperación Estructurada Permanente -acrónimo PESC- y la Comisión Europea.

Esta segunda fase tiene como objetivo completar el diseño de las corbetas e integrar bloques tecnológicos innovadores que permitirán a los buques albergar sistemas y cargas útiles, y realizar una gama más amplia de tareas y misiones de modo común.

A todo ello se suma que esta segunda fase del proyecto abarca el inicio de la producción de los dos primeros prototipos de las corbetas, destinados a ofrecer una versión de misiones de largo alcance y otra versión de misiones de combate completo, que constituirán la base para las futuras flotas nacionales de corbetas avanzadas. De este modo, se quiere lograr una mayor interoperabilidad y estandarización de dotaciones, equipos y sistemas entre las distintas armadas de Unión Europea, en base a la economía, defensa, tecnología, industria y seguridad compartidas, buscando además como nexo de unión una mayor autonomía de la industria europea.

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