En un dispositivo conjunto con la Policía de Albania (asp.gov.al), la Policía Nacional española (policia.es) ha desarticulado un grupo criminal itinerante implicado, presuntamente, en robos con violencia en casas habitadas, para lo que utilizaban armas de fuego. La investigación fue iniciada a raíz de varios robos con violencia cometidos en Marbella hace dos años.
Los miembros de la organización amenazaban a las víctimas para localizar los objetos de gran valor, dinero y las cajas fuertes, adoptando numerosas medidas de seguridad -como ocultar el rostro con pasamontañas o adquirir los vehículos y teléfonos con identidades falsas o de terceros, deshaciéndose de ellos cada poco tiempo para evitar ser descubiertos-. A los presuntos autores se les imputan los delitos de grupo criminal, lesiones, robo con violencia y falsedad documental ingresando dos de ellos en prisión.
La investigación se inició como consecuencia de cuatro robos con violencia e intimidación cometidos en casas habitadas ocurridos en la localidad malagueña de Marbella en el año 2024. Los autores amenazaron y golpearon a los moradores para que sus víctimas entregaran los efectos de valor o dijeran dónde se encontraban las cajas fuertes, siendo una forma más rápida y segura de conseguir el botín.
Los presuntos autores se desplazaban por todo el territorio nacional con coches de alta gama y de gran cilindrada, que adquirían en otros países europeos con documentación falsificada o a nombre de terceras personas. Las matrículas eran dobladas y sustituidas por otras que compraban en páginas web’s dedicadas a la compraventa de vehículos, pudiendo constatar los investigadores que, como mínimo, hasta en nueve ocasiones las sustituyeron por las de otros vehículos coincidentes en marca y modelo.
Los miembros de esta trama, según ha informado por su parte el Ministerio de Interior (interior.gob.es), adoptaban gran cantidad de medidas de seguridad para no ser descubiertos, ocultando el rostro con pasamontañas. También se deshacían de los teléfonos móviles cada poco tiempo o abonaban los repostajes de combustible en estaciones de servicio en efectivo para no dejar rastro.
Además, tenían gran movilidad por otros países europeos por los que extendían su actividad delictiva. En España estaba afincados en Cataluña, contando con infraestructura y colaboradores en Alicante, Murcia y Málaga. Se alojaban en zonas rurales aisladas y de difícil acceso, y se comunicaban con líneas de teléfono a nombre de terceros, con identidades inexistentes o de terceras personas falsificando su documentación. Los investigadores pudieron constatar que cada dos semanas realizaban un alta nueva.
El ‘modus operandi’ consistía en seleccionar primeramente a las víctimas, siendo éstas personas de un alto nivel adquisitivo que vivían en chalets adosados o viviendas unifamiliares. Los objetivos de la organización siempre eran joyas, relojes exclusivos y dinero y, una vez lo conseguían, los escondían en zulos en el monte o zonas apartadas.
El asalto lo cometían tres personas mediante escalo y forzamiento de puertas y ventanas y, normalmente, entre las siete de la tarde y las dos de la madrugada del día siguiente. Entre ellos se comunicaban mediante walkie-talkie con pinganillos escondidos en el pecho, para evitar el uso de teléfonos móviles.
En el exterior del inmueble durante el asalto permanecía un cuarto miembro del grupo, apostado en el interior del vehículo destinado a la vigilancia y huida, para alertar de cualquier presencia policial y preparar la marcha de forma rápida y segura una vez conseguido el botín. En el equipo delictivo, el conductor ocupa el papel más valorado por su dilatada experiencia y gran pericia al volante, sin abandonar nunca su puesto y separándose a escasos metros del inmueble para no llamar la atención.
Tras conseguir la identificación de los cuatro miembros del grupo se estableció un dispositivo policial que se llevó a cabo en dos fases. La primera de ellas tuvo por escenario Albania, en septiembre pasado, cuando se realizaron cuatro entradas domiciliarias, logrando el arresto de uno de los investigados. Otro de los miembros fue localizado en Italia, ejecutándose la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) correspondiente para su detención.
La segunda fase se desarrolló en Barcelona el pasado mes de enero, donde se llevaron a cabo entradas en dos domicilios, consiguiendo la detención de dos varones. Se localizaron más de 10.500 euros, cuatro relojes de lujo y diversos bolsos de alta gama, valorados en más de 50.000 euros. Además, otro de los miembros del grupo, asentado en la localidad de Benidorm, fue detenido y extraditado a Italia por tener una OEDE en vigor y ser reclamado por dichas autoridades.
Finalmente, la operación culminó con el paso a disposición de la autoridad judicial de los cuatro detenidos como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a grupo criminal, robo con violencia, lesiones y falsedad documental, ingresando dos de ellos en prisión. Además, el pasado miércoles se detuvo en Barcelona a una mujer vinculada a la trama, por su presunta implicación con dichos hechos. Actualmente la investigación sigue abierta, no descartando nuevas detenciones.



