En la última quincena del presente mes, el Tercio ‘Gran Capitán’ I de La Legión, con sede en la ciudad autónoma de Melilla, ha llevado a cabo en el Centro de Adiestramiento de Chinchilla, en Albacete, el ejercicio ‘Gran Capitán’ I/26 a nivel Beta -ejercicio de operativa real y a gran escala, a nivel de batallón desplegado, que simula operaciones de alta intensidad-, enmarcado en la planificación anual de adiestramiento y preparación de esta importante unidad de la Brigada Legionaria (BRILEG), constituyendo un Grupo Táctico (GT) legionario.
Para llevar a cabo dichos ejercicios, la I Bandera y la compañía de defensa contra carros del tercio melillense han contado con el apoyo de unidades de la Comandancia General de Melilla (COMGEMEL) y del Regimiento de Infantería ‘Palma’ 47, perteneciente a la Comandancia General de Baleares (COMGEBAL) (ejercito.defensa.gob.es). Como unidad enemiga, se desplazó a Albacete personal adscrito al Centro de Adiestramiento de ‘San Gregorio’, en Zaragoza.
Han sido más de medio millar de militares los que han participado en estas maniobras, configurando una fuerza conjunta capaz de operar en entornos complejos y multidominio
Con este primer ejercicio Beta del año, se ha pretendido aumentar la preparación operativa dentro del Grupo Táctico, reforzando tanto el desempeño individual del legionario como la cohesión de las unidades tipo sección, Subgrupo Táctico (SG/T) y GT. Durante las jornadas se realizaron ejercicios de fuego real diurnos y nocturnos, patrullas de combate y reconocimiento, maniobras defensivas y retardadoras, así como instrucción en combate urbano.
La fase final integró a todas las capacidades desplegadas por el Grupo Táctico -informa en el portal del propio tercio legionario el teniente Pedro de la Iglesia Molina-, en un escenario de combate de alta intensidad, con especial protagonismo de la artillería antiaérea y de campaña, ingenieros y sistemas no tripulados (UAS y C-UAS). El ejercicio ha permitido consolidar y elevar las capacidades tácticas, técnicas y morales de la unidad, reforzando su disponibilidad y eficacia operativa.
Hay que significar que este ejercicio se ha llevado a cabo haciendo frente a una climatología adversa, que asumió el papel de enemigo e instructor del legionario, hasta el punto de que la lluvia persistente, el viento y las duras temperaturas marcaron buena parte del operativo. El adiestramiento se desarrolló en un entorno degradado y multidominio, donde las tecnologías disruptivas desempeñaron un papel esencial y exigieron al legionario mantener una conciencia situacional completa del espectro del conflicto.
Durante los días de despliegue se practicaron situaciones reales, como la apertura de un pasillo para unidades aliadas a través de obstáculos y la recepción y gestión de prisioneros de guerra. La participación de personal del Centro de Adiestramiento de ‘San Gregorio’ como unidad enemiga permitió aumentar el realismo y el rendimiento táctico.





