Una escultura conmemorará el ‘socorro’ de Melilla de 1921

Recordará el auxilio que la Infantería, los Regulares y La Legión prestaron a la ciudad melillense desde la península y Ceuta para que no cayera en manos rifeñas
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Una escultura de nueve metros de altura, obra del escultor y profesor Jesús García Ligero, recordará permanentemente en la Ciudad Autónoma de Melilla (melilla.es) las acciones de defensa de la ciudad que en el verano de 1921 llevaron a cabo el II Batallón del Regimiento de la Corona nº 71; dos banderas del Tercio de Extranjeros (La Legión); así como dos tabores de Regulares y dos batallones de Infantería de Borbón, Extremadura y Granada, que auxiliaron a los melillenses desembarcando desde Almería (Regimiento de la Corona), Málaga (Infantería) y Ceuta (Tercio y Regulares) cuando Melilla necesitaba ser auxiliada tras el conocido como Desastre de Annual.

Está previsto que este grupo escultórico sea inaugurado a comienzos de 2026 y se ubicará en las inmediaciones de la Plaza de España, cerca del monolito que conmemora a la Constitución Española de 1978.

Aquel desembarco en el puerto de Melilla, conocido por los historiadores y popularmente como el ‘socorro’ de Melilla, supuso un importante revulsivo para las tropas nacionales acantonadas y para la propia sociedad melillense, tras conocer el avance de las tropas rifeñas de Abd El-Krim y de distintas cabilas dedicadas principalmente al saqueo que, paulatinamente durante los meses anteriores, habían ido ganado terreno mermando a las unidades españolas encuadradas en la Comandancia de Melilla, y ocupando gran parte de su demarcación durante la Guerra en el Rif. De hecho, Melilla quedó prácticamente a merced de los rifeños, que llegaron a avanzar hasta Nador, a unos 15 kilómetros tan sólo de los melillenses.

El 21 de julio se ordenó el auxilio militar de Melilla y, el 24, llegaron las unidades de refuerzo -la primera unidad sería el Regimiento de la Corona y, horas más tarde esa misma jornada, el grueso de los demás cuerpos enviados- y comenzaría el despliegue de la Fuerza (que fue reforzándose y ampliándose con posterioridad), impidiendo a los sublevados acercarse a Melilla, y recuperándose los ‘blocaos’ y puestos de defensa que habían caído en manos rifeñas a raíz de los combates previos y posteriores a Annual (en donde se calcula que morirían unos 14.000 españoles entre civiles y militares), de modo que esta importante operación, que incluyó el uso de carros de combate blindados por vez primera por el Ejército español (ejercito.mde.es) en acciones de guerra, se dio por finalizada en septiembre de 1922, cuando se consiguió restituir la situación de la demarcación de la Comandancia de Melilla a su situación previa al Desastre de  Annual.

Aunque las hostilidades continuaron durante los siguientes meses, la victoria española definitiva se produciría en el norte africano con el Desembarco de Alhucemas en septiembre de 1925, operación combinada del Ejército y la Armada Española (armada.mde.es) que contó con el apoyo aliado francés, y sirvió para luchar contra los rebeldes rifeños mandados por Abd El-Krim.

Este desembarco supuso la primera vez en la historia en que operaron de forma simultánea y coordinada fuerzas de tierra, navales y aéreas de dos países, España y Francia, bajo un mando unificado, el español. Como se conoce, con esta operación se apaciguó el territorio definitivamente y se puso fin a la Guerra en el Rif.

Tan sólo 19 años más tarde de Alhucemas se produjo el Desembarco de Normandía. Alhucemas supuso una auténtica lección y enseñanza de desembarco aeronaval de donde aprender y extraer conclusiones válidas para futuros desembarcos, como se demostró posteriormente en el avance de los aliados en Europa en la II Guerra Mundial.