La ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada de la plana mayor de su departamento y de altos mandos del Ejercito del Aire y del Espacio, ha girado visita a las instalaciones del Centro de Sistemas Aéreos no Tripulados (CEUS) ubicado en el término municipal de Moguer de la Frontera, en Huelva, y que es dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial ‘Esteban Terradas’ (INTA) (inta.es).
La titular de la cartera de Defensa (defensa.gob.es) mantuvo un contacto con representantes de empresas del sector aeroespacial y aeronáutico en el transcurso de la visita de trabajo, reiterándoles el compromiso del gobierno que representa de que las inversiones en Defensa sean sostenidas en el tiempo, con la idea de dotar de capacidades de tecnología de última generación y avanzar en la soberanía estratégica de nuestra seguridad y defensa.
En la información que en sus canales de distribución ha aportado el propio ministerio, se recoge que éstos son los pilares que fundamentan el proyecto CEUS, instalación que no se entiende sin el Centro de Experimentación de Vehículos Aeroespaciales y de Investigaciones Atmosféricas de ‘El Arenosillo’ (CEDEA), también ubicado en la provincia de Huelva y dependientes del INTA, siendo el punto de partida del Corredor de la Plata, que llega hasta Asturias a lo largo de todo el oeste español.




El conjunto CEDEA-CEUS -ambos se encuentran a escasos kilómetros de distancia entre sí- se debe convertir en el mejor Centro de Excelencia europeo de Sistemas no Tripulados (drones) y en referencia internacional para la experimentación con vehículos no tripulados.
En estas instalaciones del CEUS, al servicio del desarrollo tecnológico y de la industria de Defensa, se ponen a punto y se realizan todos los montajes y ensayos de vuelo de los denominados RPAS (drones) de medio y gran tamaño, que se han convertido en un nuevo agente en el sistema aéreo defensivo.
Robles conoció el primer dron militar con tecnología netamente nacional, el SIRTAP, además de otros proyectos y programas que allí se desarrollan en colaboración directa con la industria del sector; y el programa de mayor calado que se lleva a cabo en tierras onubenses y que proporciona un sistema de inteligencia en un ámbito operativo de alto valor estratégico, en palabras de la secretaria de Estado, Amparo Valcarce, quien ha destacado la importancia que está jugando el papel del Ministerio de Defensa y su esfuerzo inversor a través de sus distintos programas en la generación de empleo y la potenciación del tejido industrial español.



Durante las intervenciones que tuvieron lugar se dejó bien claro que Andalucía es una comunidad en la que se demuestra el alto nivel de la industria de Defensa, la capacidad de competir dentro y fuera de nuestras fronteras y el hecho de estar al máximo nivel de exigencia.
De hecho, se abordaron proyectos como los que se desarrollan en Córdoba (Base Logística del Ejército de Tierra) o Jaén (Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación), que se suman a estos centros donde se genera material y se ofrece formación de excelencia como es el caso concreto de este CEUS onubense, dirigido a quienes tengan en el futuro la responsabilidad de gobernar estos sistemas no tripulados.
En estos momentos, está previsto que cinco serán destinados al Ejército de Tierra (ejercito.defensa.gob.es) y otros cuatro al Ejército del Aire y del Espacio (ejercitodelaireydelespacio.defensa.gob.es).
El CEUS es una gran infraestructura que ocupa un área de 75 hectáreas, y dispone de una pista para despegue y aterrizaje de 2 kms de longitud, así como una zona de exclusión aérea de un millón de hectáreas para hacer ensayos. Se encuentra en una localización geofísica prácticamente única en Europa, lo que le permite una operatividad superior a los 330 días al año, gracias a sus favorables condiciones climatológicas y atmosféricas.
El proyecto tecnológico, además, va a facilitar el acceso a los científicos españoles a esta infraestructura y a posibilitar su participación en proyectos europeos de investigación con un carácter dual, civil y militar. La tecnología de este centro vanguardista no sólo va a reforzar la seguridad, sino que también va a afectar a ámbitos como la agricultura, la arqueología, la lucha contra incendios y la protección de la biodiversidad.






