Miembros de la Guardia Civil, adscritos a la Unidad del Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) de la Comandancia del Instituto Armado en Cádiz, y destinados en la Patrulla de Protección de la Naturaleza (PPN) del Puesto Principal en Ubrique (guardiacivil.es), están investigando en el término municipal de Arcos de la Frontera a una persona, por presunta apropiación indebida de una pieza visigoda única en la provincia de Cádiz, con un alto valor arqueológico y que el investigado poseía con fines ornamentales.
La pieza en cuestión se trata de un ‘tenante’ o ‘ara’ de altar de época visigoda de entre los siglos VI-VII d.C. El investigado no pudo documentar la legal tenencia y procedencia, ni el origen de la pieza; tampoco comunicó nunca el hallazgo a la Administración. Según la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura y Deporte, se trata de una pieza excepcional de la que no existen apenas ejemplares en Andalucía, argumenta la Benemérita.
La Patrulla de Protección de la Naturaleza de Ubrique, en el marco de sus cometidos de vigilancia y protección del patrimonio histórico, ha llevado a cabo en las últimas semanas diversas inspecciones y vigilancias tanto de yacimientos arqueológicos, como de bienes muebles e inmuebles pertenecientes al patrimonio histórico español.
La zona donde se localizó la pieza es rica en yacimientos arqueológicos, ya que en el lugar hace años se encontraron tumbas y restos de otras civilizaciones, zona frecuentada por ‘piteros’ -personas que usan detectores de metales para buscar objetos de valor (monedas, reliquias) en yacimientos arqueológicos, con fines de lucro personal- en busca de tesoros.
Una vez los agentes pudieron comprobar que la pieza podía tener valor arqueológico, se contactó con técnicos de la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía (juntadeandalucia.es), que inmediatamente coordinaron una visita de inspección conjunta con la Guardia Civil, donde finalmente se determinó que era una pieza auténtica. Ésta fue intervenida y puesta a disposición de la autoridad judicial, que determinará el lugar donde debe ser trasladada.
La pieza, labrada en arenisca de casi 1 metro de altura y unos 200 kilogramos de peso, se encuentra anclada con cemento u hormigón al suelo, por lo que fue imposible retirarla; presenta decoración en uno de sus frentes con el característico motivo visigodo de cruces patadas, dispuestas en dos metopas, pudiendo contener además otros motivos decorativos posiblemente vegetales (pétalos, espigas).
Según informa el Departamento de Protección del Patrimonio Histórico, la pieza presenta un buen estado de conservación, lo que incrementa su potencial como fuente de documentación histórico-arqueológica, estando valorada en unos 15.000 euros.
Hay que diferenciar ese valor económico del valor histórico que, según se entiende, sería incalculable, ya que al extraer una pieza de un yacimiento se provoca la destrucción total o parcial del yacimiento, destruyéndose el contexto arqueológico en el que se localiza la pieza, perdiendo de manera irremediable la información histórica que el yacimiento contenía.
La Guardia Civil recuerda que la normativa sobre Patrimonio Histórico prohíbe expresamente la búsqueda sin autorización de restos arqueológicos. Si estos fueran hallados de forma casual o sin autorización, deben ser entregados inmediatamente a la Administración.



