A nadie se le escapa que la zona del Estrecho de Gibraltar, en sus accesos desde el océano Atlántico, y los mares de Alborán y del Mediterráneo occidental se han convertido últimamente en un escenario estratégico prioritario para todos los países aliados, motivado por la creciente tensión internacional en oriente y, principalmente, por Rusia.
De ahí que todas las armadas y marinas aliadas, de forma unilateral o a través de organizaciones de defensa, como la Alianza Atlántica (nato.int), estén incrementando esfuerzos y recursos para mantener su nivel de adiestramiento y de medios de cara a hacer frente a las diversas amenazas existentes en todos los escenarios posibles actuales internacionales.
En esa lectura, hay que interpretar la última incorporación que ha realizado la Armada Española, ya que acaba de integrar a la Flota un nuevo dron no tripulado de superficie, el USV Sead23, que se incorporará de modo definitivo como apoyo a las unidades de combate en septiembre próximo, tras pasar por un exigente periodo de pruebas que ya está en su última fase en las instalaciones del CEVENTA, en la propia Base Aeronaval de Rota.
Tras ser probado en distintos ejercicios y maniobras nacionales e internacionales por la Armada (armada.defensa.gob.es), ahora es el Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada (CEVENTA) el que tiene a su cargo en la Base de Rota el dron de superficie Sead 23, fabricado por la empresa pontevedresa Seadrone (seadrone.es), perteneciente al Grupo Zelenza (zelenza.com).
Este nuevo dron de superficie, tras haber sido evaluado durante dos años y haber determinado su potencial para la Armada, alcanza ahora un nuevo hito, con la formación de sus operadores con el apoyo de personal de la empresa Seadrone-Zelenza, con la idea de comenzar a principios de año la campaña de experimentación en la que, como objetivo, se pretende conseguir integrar cargas útiles, desarrolladas por la industria nacional, que permitan incrementar la capacidad de combate del Sead23 y que incluyen, por ejemplo, la instalación de una estación de armas remota (RWS) y de munición merodeadora.






De este modo, se considera que la Flota potencia con esta adquisición sus capacidades, ya que desde el CEVENTA se destaca de este dron USV su enlace satélite, que permitirá operarlo con un alcance limitado tan sólo por su capacidad de combustible. Asimismo, destacan su velocidad y capacidad de carga y baja firma radar.
El dron de superficie Sead23 comenzó su singladura en la Armada participando en el proyecto europeo ‘Ocean2020’, embarcado en la fragata ‘Santa María’ -F81-. Este dron es bien conocido también en el Centro de Experimentación Operativa de la Marina Portuguesa (CEOM) (ceom.marinha.pt), en la Base Naval de Tróia, donde ha participado en tres ediciones del ejercicio ‘Repmus’ y en dos ocasiones en el ejercicio ‘Dynamic Messenger’.
Tampoco es un extraño en ambientes anfibios, puesto que ha participado en las expediciones del Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo’ en el año 2023, y en las maniobras ‘Flotex’ de ese mismo año. Del mismo modo, participó en el ejercicio ‘Baltops’ en 2024 en el Báltico, a bordo del buque de asalto anfibio LPD ‘Castilla’ -L52- y del buque anfibio portaaeronaves LHD ‘Juan Carlos I’ -L61-. En el presente año, la Flota volvió a examinar operativamente a este dron en las maniobras ‘Dynamic Mariner’, actuando como una fuerza de oposición desde la base roteña.
También el Sead23 ha sido probado como dron de superficie por la dotación de los buques de acción marítima ‘Furor’ -P46- y ‘Audaz’ -P45-.
Seadron ha trabajado durante alrededor de tres años en el desarrollo del Sead23, de los que dos ha sido en coordinación con la Armada a través del CEVENTA. Durante este tiempo se ha mejorado el diseño y analizado la inclusión de nuevas capacidades, probando la embarcación e ir adecuándola a las peculiaridades navales, como son el izado y la operación del dron desde una plataforma que se mueve en el mar.
Este dron no tripulado de superficie tiene una eslora de 7 metros y un motor de 250 HP, que le proporciona una velocidad máxima de 30 nudos. Dispone de combustible para navegar 200 millas a 15 nudos y una capacidad de carga útil de 300 kilogramos. En su configuración básica se incluyen un sonar multihaz, un radar de superficie, transceptor AIS y cámara EO/IR. Es capaz de utilizar tres tipos distintos de enlace, a saber, satélite, radiofrecuencia y 5G, conmutando de manera automática entre ellas para conseguir la mejor conectividad.
Hay que recordar que el CEVENTA nació al objeto de guiar los esfuerzos de la Armada para definir las capacidades que necesita la Flota en el nuevo escenario de vehículos no tripulados, así como estar en contacto con la industria de Defensa y la innovación, con el fin de transmitir lo que la Armada necesita de estas nuevas capacidades para que la industria pueda acometer esos desarrollos.
La misión fundamental del Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada es la de ejercer como núcleo integrador de todas las actividades relacionadas con el impulso en I+D+i de los sistemas no tripulados y tecnologías emergentes de posible aplicación en el ámbito naval, además de fijar los criterios para su adquisición y pruebas en ejercicios y maniobras navales, tanto nacionales como en el entorno de la Alianza Atlántica. Está dirigido por un capitán de Navío dependiente orgánicamente de la Flota. Los tipos de drones que son evaluados por este centro obedecen a las siglas UUV (submarino), USV (superficie), UGV (terrestre) y UAV (aéreo).

