Por si alguien pudiera dudar de los estrechos e históricos vínculos que enlazan la historia y el devenir de generaciones enteras de hombres y mujeres del botón de ancla y la ciudad de San Fernando, el acto de coronación canónica de la sagrada imagen de María Santísima de la Esperanza, titular de la Real, Venerable y Franciscana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Esperanza Coronada, vulgo ‘El Silencio’, ha supuesto el auténtico y definitivo refrendo social, religioso e institucional que pudiera aún ser necesario.
Una coronación canónica que la ciudad a todos sus niveles ha vivido desde meses atrás con profunda expectación y devoción. Más aún si cabe cuando se supo que el solemne acto tendría por escenario el presbiterio del Panteón de Marinos Ilustres, ubicado en la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESUBO), en la Población Militar de San Carlos, y en el año jubilar de la Esperanza.
Porque esos lazos tremendamente estrechos que, desde sus orígenes, vinculan a la congregación de la Expiración (ExpiracionSF) con la Armada (armada.defensa.gob.es), se han vuelto a poner de manifiesto en el transcurso de las distintas actividades que se han venido realizando previas a esta celebración religiosa, en la que la Marina ha tomado parte activa y protagonista desde el principio hasta su fin.
No hay que olvidar que esta cofradía isleña es una de las más antiguas de la ciudad y fue fundada por jefes y oficiales de la Real Armada entre sus primeros miembros de junta de gobierno en el año 1796, precisamente, diez años más tarde de que fueran iniciadas las obras del Panteón de Marinos Ilustres. Su vínculo además se ahonda al tener desde siempre sede en el antiguo hospicio y convento de franciscanos de la Real Isla de León -hoy en día San Fernando-, bajo el auspicio de la orden franciscana, que históricamente prestaba servicio religioso al estamento militar en nuestro país, y del Departamento Marítimo de Cádiz.




Ese antiguo convento y hospicio es el origen de la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco de Asís, en pleno corazón de la localidad isleña, que curiosamente sería construida de modo simultaneo a la Población Naval de San Carlos y al templo de la Parroquia del Rosario, en el interior del Arsenal de La Carraca.
Bajo sus altares y en sus criptas, ya desaparecidas, fueron enterrados hasta los primeros años del siglo XIX muchos marinos eminentes de la Armada y de la localidad, como, por ejemplo, Vicente Tofiño, Julián Ortiz Canelas, Antonio de Ulloa, Luis de Córdova, los marqueses de Ureña y de Arellano…, siendo algunos de ellos posteriormente trasladados al Panteón de Marinos Ilustres, donde hoy reposan sus restos. Tampoco se puede obviar el hecho de que el beato Marcelo Spínola y Maestre, cardenal arzobispo de Sevilla, hijo y nieto de marinos de guerra, fuese bautizado en esta parroquia en 1835.
Otros hechos a tener en cuenta en este relato de vínculos entre la hermandad franciscana y la Armada se encuentran en las devociones religiosas de los marinos isleños y sus familias que surgieron alrededor del Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza, cuya imagen titular cristífera, fechada en 1788, es obra de José de Cicartegui Saralegui, quien fuera escultor del Arsenal de La Carraca, y la de la Virgen fue donada a la parroquia por Sebastián Rodríguez de Arias, comisario de guerra de la Armada, en el año 1787.
La congregación franciscana todos los jueves del año, durante el rezo del rosario, pide por los hombres y mujeres de la mar y por aquellos que perdieron la vida en ella. Además, mantiene estrechos vínculos con la Escuela Naval Militar de Marín, cuyos caballeros y damas guardiamarinas escoltan a la Virgen de la Esperanza durante su estación de penitencia en la tarde-noche de cada Jueves Santo por las calles de San Fernando; y mantiene encendida una luz de posición junto a una maqueta del ‘Juan Sebastián de Elcano’ en el templo durante cada viaje de instrucción, que es encendida al iniciar la navegación por el comandante del buque escuela y apagada por el capellán del navío cuando atraca en su base del arsenal carraqueño al finalizar la singladura.



En este caso, todos esos vínculos se afianzaron con la participación de la Armada a través de la ESUBO. Desde su comandante-director hasta el último miembro de su dotación participaron en los actos y en todos los eventos institucionales y religiosos llevados a cabo en los últimos días.
Una sección de caballeros y damas alumnos escoltaron a la sagrada imagen al llegar al Panteón. Entonces, la Virgen no llevaba corona, sólo un simple tocado de flores. Ya el pasado sábado, el obispo de Cádiz y Ceuta procedía a coronar canónicamente a la imagen, asistiendo jefes, oficiales, suboficiales y marinería en representación de la Marina junto a numerosas autoridades civiles y militares.
La posterior procesión de regreso a San Francisco, con la imagen ya en su paso de palio y siendo cubierta con la nueva presea, también contó con la participación de un piquete de caballeros y damas alumnos escoltando a la imagen, en lo que ha supuesto una nueva demostración de devoción y de unión entre la sociedad isleña y la Armada. El himno ‘La muerte no es el final’ acompañó los primeros pasos del palio en su despedida del Panteón donde reposan los restos de algunos de los héroes de todos los tiempos de la Armada Española.
Hay que significar que San Fernando cuenta entre sus advocaciones religiosas marianas con hasta cuatro imágenes de María Santísima coronadas canónicamente por la Iglesia universal. Se trata de la Virgen del Carmen -patrona a su vez de la Armada-, Divina Pastora de las Almas (patrona y copatrona de la ciudad, respectivamente), y la Virgen de Gracia y Esperanza de la Cofradía de la Sagrada Oración en el Huerto.
A esa nómina se ha unido desde este pasado fin de semana María Santísima de la Esperanza. Además, como dato a tener en cuenta, de esas cuatro advocaciones (dos de gloria y dos de penitencia), tres están muy vinculadas desde sus orígenes a la Armada, como son la patrona, la copatrona y la Esperanza ahora coronada canónicamente.
Como dato curioso, la imagen de la Esperanza llegó hasta la Parroquia de la Divina Pastora de las Almas en su regreso a San Francisco, coincidiendo en el templo pastoreño con las otras imágenes de las advocaciones coronadas de Pastora, Carmen y Gracia y Esperanza que allí reciben culto, en una imagen única por tal circunstancia.




Reportaje gráfico: Ayuntamiento de San Fernando, Manuel Esparragosa, Juan Carlos Campoy y #dss.

