La Costa del Sol, uno de los puntos desde donde una trama criminal canaria planeaba la distribución de cocaína y hachís a Reino Unido

La organización desarticulada estaba compuesta por más de una treintena de personas. Se han incautado más de dos toneladas de cocaína y tuvieron que realizarse casi 40 registros en distintos puntos de la geografía nacional
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La Costa del Sol era uno de los enclaves elegidos por la cúpula de una organización criminal localizada en las Islas Canarias, y dedicada al tráfico de cocaína y hachís, para organizar desde la provincia malagueña los envíos de este estupefaciente hasta el Reino Unido. La operación policial, denominada ‘Silbo’, que ha permitido la desarticulación de este entramado, ha estado capitaneada por la Guardia Civil (guardiacivil.es), junto a la Administración para el Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos (dea.gov), Europol (europol.europa.eu), la Policía Judicial de Cabo Verde (pj.gov.cv) y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Estatal Tributaria (agenciatributaria.gob.es). Hay 34 personas detenidas y más de dos toneladas de cocaína interceptadas.

Según ha informado la Benemérita, en la explotación conjunta que han realizado efectivos de la Guardia Civil y de la Agencia Tributaria se ha logrado desarticular una de las organizaciones criminales más activas con epicentro en el archipiélago canario en lo que al narcotráfico se refiere, mediante la detención de 34 personas en los cerca de 40 registros practicados en distintos puntos de la geografía española.

Esta investigación, iniciada hace ya más de dos años por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en su fase de explotación se ha resuelto con actuaciones en las islas de Tenerife, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, además de en otras provincias españolas, como Madrid, Barcelona, Pontevedra, A Coruña y Málaga.

El origen de esta investigación se centró en la figura de un empresario tinerfeño, de 42 años de edad, relacionado con los sectores del ocio nocturno, la restauración y la construcción, principalmente, y con varias empresas en el extranjero. Todo ello era utilizado para dirigir una compleja organización criminal desde las Islas Canarias, con el objetivo de introducir importantes remesas de estupefacientes a nivel regional, nacional e internacional.

Paralelamente a su gestión empresarial, este empresario negociaba directamente la entrega de notorias cantidades de cocaína desde barcos nodriza procedente de Sudamérica a otras embarcaciones por él gestionadas, para su posterior entrada en el archipiélago canario, principalmente.

En este escenario, los investigadores incautaron dos remesas de notoria relevancia con destino a Santa Cruz de Tenerife, una de ellas de 500 kilogramos de cocaína en enero de 2024 en una embarcación que la había transbordado previamente desde un buque procedente del continente sudamericano y, posteriormente, en el mes de noviembre del mismo año, tuvo lugar otra actuación con la aprehensión de 1.600 kilogramos de la misma sustancia. En este segundo caso, el cabecilla de esta organización criminal había dispuesto un barco pesquero en Guinea Bissau junto a un socio afincado en Galicia, con la intención de abastecerse del estupefaciente de la misma manera que la anterior aprehensión, aprovechando la conocida ‘ruta africana de la cocaína’.

Esta persona contaba con infraestructura marítima y terrestre en otras islas del archipiélago, empleadas para recibir importantes cantidades de hachís procedente de Marruecos, que eran enviadas a Reino Unido consiguiendo un rápido retorno de beneficios económicos, detectándose por parte de los investigadores, varias reuniones con personas de nacionalidad británica en la Costa del Sol relacionadas con el tráfico de drogas en ese país.

La investigación económica desarrollada de forma paralela ha permitido conocer que el principal responsable de la organización había construido un entramado societario para el blanqueo que realizaba fuertes inversiones en distintos sectores económicos, a través de empresas nacionales y extranjeras del sector de la restauración, inversiones inmobiliarias y otras, haciéndose valer para estos fines de terceras personas de su entorno de confianza.

También estaba vinculado con sociedades pesqueras y otros activos ocultos a terceros, y utilizaba una empresa de alquiler de vehículos también para blanquear los beneficios obtenidos en el tráfico de drogas, así como para la distribución de los estupefacientes mediante el uso de su flota.

En el pasado mes de abril se intervinieron 66 kilogramos de cocaína que se pretendían introducir en Tenerife mediante un vehículo de esta empresa, ocultos mediante un sofisticado sistema hidráulico, pudiéndose averiguar que este cargamento había sido sustraído previamente a otro grupo criminal, para lo que habían secuestrado a un integrante del mismo.

El grupo criminal ahora desarticulado utilizaba la figura de una persona de nacionalidad cubana y otra colombiana, ambas con formación militar, que ejecutaban acciones violentas sobre determinados objetivos para hacerse con activos de distinta índole, llegando incluso a forzar a un tercero en el sur de la Isla de Tenerife para apropiarse de unos terrenos en el municipio de Candelaria.

A lo largo de la investigación, también se pudo saber que tenían proyectada la adquisición de armas de fuego ilegales en la península, mientras impartían formación militar a otros integrantes del grupo.

En la explotación de esta operación se intervino un laboratorio de procesado y corte de cocaína en una finca de El Escobonal, en Tenerife, donde almacenaban gran cantidad de productos químicos altamente nocivos para la salud, así como los utensilios necesarios para el procesado y adulteración de la cocaína.

Esta investigación, dirigida por el Juzgado de Instrucción nº 3 de los de Santa Cruz de Tenerife, y llevada a cabo por el Equipo Contra el Crimen Organizado de Canarias (perteneciente a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, se ha saldado con la intervención de 2.185 kilogramos de cocaína; armas de fuego modificadas en perfecto estado de uso; más de 600.000 euros en efectivo; 16 vehículos y 5 embarcaciones (barco pesquero, un velero y 3 lanchas rápidas); así como el bloqueo de bienes muebles e inmuebles por valor superior a los 2 millones de euros.

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