Ingeniería quirúrgica para actualizar la propulsión del portaaeronaves ‘Juan Carlos I’

El navío ya se encuentra en dique seco en los astilleros de Navantia en Puerto Real, y durante los próximos seis meses sufrirá numerosas obras de modernización, renovación y actualización, destacando el cambio de su sistema de propulsión
Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp
Print
Email

De auténtica labor ‘quirúrgica’ pueden catalogarse los trabajos de modernización al que ya se está sometiendo en los astilleros de Navantia (navantia.es) en Puerto Real al buque insignia de la Flota, el Buque de Proyección Estratégica (BPE) ‘Juan Carlos I’ -L61-, que ya se encuentra en dique seco para realizarle durante los próximos seis meses la modernización de su sistema de propulsión y su Plan de Inmovilización Programada (PIP’s) por la Armada.

Según ha explicado Navantia, una de las principales actuaciones sobre el buque insignia de la Armada (armada.mde.es) afecta a su principal elemento de propulsión eléctrica (POD’s). Se trata de propulsores de tipo azimutales de la compañía ABB (abb.com). Esta modernización fue aprobada por el Consejo de Ministros y suscrita mediante un acuerdo marco por un valor estimado de 30 millones de euros.

La propia firma de construcción naval española sostiene que este hito relevante se produce tras la aprobación de la Armada, y después de celebrarse con éxito la última reunión de seguimiento del contrato de cambio de POD’s, donde la Armada reiteró su satisfacción con la gestión del programa realizado por Navantia, el avance del mismo y la calidad de la documentación recibida.

Estos trabajos que ya se desarrollan en dique seco suceden después de tres años de trabajo en fases de Ingeniería y Compras, estando ya el Programa en la fase de producción con la llegada del buque al dique de Puerto Real.

La obra de cambio de POD’s y sus periféricos a bordo requiere la realización de tres grandes ‘cesáreas’ en el casco -de ahí que hayamos calificado de ‘labor quirúrgica’ a la que será sometido el portaaeronaves en la Bahía de Cádiz en estos meses-, así como la fabricación de nuevos bloques de acero para el anclaje de dichos propulsores. Además, será necesario el reconexionado de más de 66 kilómetros de cable, de los que 40 kilómetros serán completamente nuevos. También incluirá una nueva versión software del Sistema Integrado de Control de Plataforma (SICP), recogiendo estos cambios.

Según ha apuntado Navantia, el buque, tras desembarcar el arma aérea y prepararlo para su inmovilización, fue trasladado desde la Base Aeronaval de Rota al dique del astillero de Puerto Real.

Esta larga inmovilización programada (PIP’s) se extenderá por casi seis meses e incluirá, asimismo, obras contempladas en su plan de mantenimiento y trabajos de actualización a nuevos sistemas, renovación del sistema de ventilación y climatización (HVAC), así como el mantenimiento integral y puesta en operación de sus grupos diésel, entre otras, lo que implica la coordinación de las actividades de los Negocios de Motores, Reparaciones Cádiz y de Sistemas de Control (SICP), con la participación prácticamente de todas las unidades de negocio en las distintas factorías de los astilleros públicos españoles repartidas por el territorio nacional. Se calcula que todos los trabajos ocuparán a un millar aproximado de trabajadores.

Una de las labores a acometer que ya estaban previstas dentro del plan de mantenimiento del buque es la renovación del sistema de climatización y ventilación. Precisamente, en el último despliegue del Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo25’ una avería en dicho sistema condicionó en gran medida las labores de sostenimiento y habitabilidad del navío, sin que fuese posible solucionarlo a bordo.

Con una intervención de tan larga duración como la presente, que deja en dique seco a la principal unidad operativa de la Flota, se pone de manifiesto una vez más la necesidad de la Armada Española de contar con un segundo portaaeronaves, al ser el ‘Juan Carlos I’ el único buque del tipo LHD (‘barco-muelle de aterrizaje para helicópteros’, en terminología OTAN), lo que viene a representar un buque de altas prestaciones anfibias con capacidad para operar helicópteros, y transportar y desplegar embarcaciones de desembarco, contando además con una cubierta de vuelo corrida para el despegue y aterrizaje de helicópteros y aviones de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL). 

Se trata del navío más grande y de mayor capacidad de los construidos por completo hasta la fecha en territorio español.

Reportaje gráfico: Navantia y Armada Española.

PUBLICIDAD