En una ceremonia que tenía mucha más trascendencia de la habitual en la botadura de un navío para la ‘familia’ de Navantia, el acto institucional de botadura de la nueva construcción de los astilleros públicos españoles para el Reino de Marruecos ha supuesto la vuelta a la colaboración entre países vecinos, interrumpida hace casi cuarenta años, ya que la última vez que fue botado un buque para la Marina Real alauí en nuestro país fue en marzo de 1983.
Por ello, el acto institucional celebrado en el astillero de Navantia en San Fernando (navantia.es) lleva aparejada la recuperación de unas relaciones institucionales y comerciales que, hasta la fecha, se puede catalogar que se encontraban en ‘modo de espera’. Y esa espera ha concluido en el momento en el que el director del Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima de Navantia, Alberto Cervantes, y el comodoro de la Marina Real de Marruecos, capitán de navío mayor, Mohammed El Fadili, han apretado el dispositivo que permitía que este nuevo patrullero de altura (también se le puede catalogar como corbeta) se deslizara suavemente sobre la grada número 3 del astillero para introducirse en las aguas de los caños de la Bahía de Cádiz, auxiliado por cuatro remolcadores.

El evento ha contado con la presencia de distintas autoridades, como la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada; la alcaldesa de Puerto Real, Aurora Salvador; la subdelegada del Gobierno en Cádiz, Blanca Flores; y el Jefe del Arsenal de Cádiz y de la Base Aeronaval de Rota -ALARDIZ-, vicealmirante Rubén Rodríguez.
Cervantes ha sido el encargado de dar la bienvenida a todos los asistentes. Ha recordado la importancia de cumplir con éxito este encargo, al que le seguirán otros proyectos ya en cartera. También tuvo un emocionado recuerdo al que fuera su antecesor en el cargo, con el que se inició el programa de Marruecos, José Antonio Rodríguez Poch, al cumplirse un año de su fallecimiento.
Seguidamente tomó la palabra el representante de la Marina Real de Marruecos, el capitán de navío mayor, Mohammed El Fadili. En su alocución, destacó la importancia de este proyecto “como expresión de los profundos lazos de amistad y cooperación que unen a los Reinos de Marruecos y España en general, la Marina Real y el astillero de Navantia en particular”.
A continuación, resaltó las características tecnológicas de vanguardia, “que encarnan plenamente la ambición de la Marina Real de adquirir una flota eficaz, polivalente y duradera en el marco de la modernización de todas las Fuerzas Armadas Reales decidida por Su Majestad el Rey Mohamed VI, para enfrentar los desafíos de seguridad marítima en constante cambio”.



Por último, el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, subrayó que el programa supone “no sólo un hito constructivo, sino también la fortaleza de una colaboración que se consolida con el tiempo” y “testimonio del compromiso compartido entre España y Marruecos por la seguridad y la excelencia tecnológica”. Ricardo Domínguez ha agradecido el trabajo de la plantilla de Navantia y de la industria colaboradora en este “enorme esfuerzo y compromiso colectivo”.
El patrullero, que supone la construcción número 565 de Navantia-San Fernando, tiene una eslora de 87 metros y una manga total de 13, y podrá disponer de una dotación de 60 personas a bordo. Su construcción ha supuesto para el astillero y su industria colaboradora más de un millón de horas de trabajo y alrededor de 1.100 empleos entre directos, indirectos e inducidos durante tres años.
La construcción de este patrullero de altura incluye además un paquete de apoyo técnico-logístico (piezas de repuesto, herramientas y documentación técnica), incluyendo servicios de formación técnica para el personal de la Marina Real en España.
Este tipo de patrullero viene a ser una solución que garantiza largos periodos de despliegue en la mar con unos costes de operación y ciclo de vida muy reducidos. Para ello, el diseño de sus sistemas tiene como objetivo mantener la operabilidad, mantenibilidad y fiabilidad con una dotación reducida.
Esta unidad, basada en el modelo Avante 1800 Combatant de Navantia, es una corbeta compacta y asequible, diseñada para misiones de guerra aérea, superficie y electrónica, además de vigilancia de Zonas Económicas Exclusivas. Con un diseño furtivo, gran autonomía y sensores avanzados, combina flexibilidad operativa con la experiencia de Navantia en el diseño de fragatas y de la serie Avante en sus distintas concepciones.



Está diseñada para maximizar la operatividad en misiones costeras y de aguas abiertas, este modelo de Avante combina un tamaño compacto con capacidades avanzadas de combate. Su diseño furtivo reduce la firma radar, y su arquitectura permite una integración fluida de sistemas modernos. Es ideal para armadas que buscan versatilidad y eficiencia en un solo buque. Su capacidad de operar con tripulaciones reducidas y mantener una alta disponibilidad la convierte en una solución estratégica para escenarios de defensa dinámicos.
Aunque no han trascendido aún determinadas características técnicas de esta embarcación, sí se conoce que montará un cañón de 75 mm y otros dos de 30 mm. Además, estará dotada con celdas para lanzar misiles de defensa de punto, mástil y sensores integrados para una defensa total, podrá transportar además hasta dos lanchas rápidas y cuenta con una cubierta de vuelo para helicópteros medios.
El buque será entregado a la Marina Real de Marruecos a mediados del año próximo.










